
En el Perú, la caída de una avioneta en Nasca con 13 personas a bordo, entre ellas 11 turistas extranjeros, ha generado una ola de cancelaciones y ha puesto en evidencia la precariedad en la fiscalización del turismo aéreo.
La aeronave de la empresa Aerodiana SAC se precipitó el último sábado en Nasca, dejando 13 muertos. El vuelo despegó pese a los fuertes vientos y tormentas de arena reportados en la zona.
Sin embargo, los peritos deberán determinar si el clima, una falla mecánica o una combinación de factores provocaron la tragedia.
El Ministerio de Transportes suspendió temporalmente las operaciones de la empresa mientras continúan las investigaciones.
Según su ficha RUC, Aerodiana SAC opera desde 2005. Sin embargo, no es la primera vez que está en los titulares.
En el 2010, una de sus aeronaves fue presuntamente secuestrada por narcotraficantes que intentaron llevarla a Brasil manteniendo cautiva a toda su tripulación.
En esa misma línea, un turista español afirmó que la empresa operaba desde el aeropuerto de Pisco y que cobraba $300 por persona.
El accidente ha generado un efecto dominó de cancelaciones en cadena, muertes, pérdidas económicas y una desconfianza que vuelven a poner al Perú en los ojos del mundo de manera negativa.
El especialista Tito Alegría, ex director de Canatur advirtió que “proyectamos al mundo una imagen de precariedad en nuestros servicios”.