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El boxeador peruano Adriano Encalada, de 19 años, perdió el brazo derecho por amputación tras un accidente ocurrido en la Galería Monumental Callao el viernes 28 de agosto, cuando se disponía a realizar su último sparring. Su familia denuncia negligencia médica y ha decidido demandar al Estado.
Adriano Encalada, campeón nacional amateur de box en 55 kilos, sufrió un accidente al tropezar con la baranda de un segundo piso en la Galería Monumental Callao.
El corte, de aproximadamente 15 centímetros, afectó nervios, arterias, músculo y ligamentos. Fue trasladado al Hospital Daniel Alcides Carrión, donde llegó a las 11 de la mañana.
El personal médico del Hospital Carrión demoró tres horas en controlar la hemorragia, que se detuvo a la 1:30 de la tarde.
La doctora informó a la familia que no tenían los implementos para realizar la operación cardiovascular y que era necesario trasladar al paciente a otro hospital de nivel 3.
“Lamentablemente no tenemos los implementos para hacer la operación aquí”, declaró la doctora a la madre de Adriano, según el relato de Carla, hermana del boxeador. Las referencias podían tomar hasta el día siguiente si los hospitales no respondían.
Carla, hermana de Adriano, consiguió un contacto que ubicó a una cirujana en el Hospital Hipólito Unanue del Agustino a las 3 de la tarde, cuatro horas después del accidente.
La doctora solicitó informes médicos e imágenes, pero no había tomografía disponible y solo pudieron enviar una foto tomada del celular de la herida. “¿En dónde estoy? ¿Estoy en un hospital o estoy en cualquier lugar?”, relató la madre de Adriano sobre ese momento.
El doctor indicó que si los de referencia no aceptaban, no podían atender al paciente, y que las bandejas de correo estaban llenas porque el sistema no funcionaba.
A seis horas del accidente, Carla logró la referencia por WhatsApp, pero quedaban solo dos horas para salvar el brazo. La familia tuvo que buscar una ambulancia privada.
Carla consiguió una por 1600 soles en 30 minutos, pero por el tráfico la unidad llegó al Hospital Carrión a las 8 de la noche y al Agustino a las 9, diez horas después del accidente.
Los padres de Adriano, recién llegados de Tacna, no tenían información sobre las transfusiones de sangre ni sobre lo que le habían hecho en el Carrión, pues los hospitales no estaban interconectados.
Evaluar al boxeador tomó dos horas más, y Adriano ingresó al quirófano 12 horas después del accidente. Salvaron su vida y le reimplantaron el brazo, pero este ya estaba muerto.
Adriano sufrió un paro cardíaco en el camión durante el traslado. “Mi hermana me dijo que me dio un paro cardíaco en el camión también y que me morí y que volví”, relató el propio boxeador.
La directora del hospital informó a la familia que había que amputar el brazo y que ellos debían convencer a Adriano.
“La directora nos dice, no, le tenemos que amputar el brazo y ustedes tienen que convencer a Adriano para que acepte”, declaró la madre.
El padre de Adriano recordó: “Yo le digo, yo no te quiero llevar flores, yo quiero que estés con nosotros”. Adriano respondió: “Era eso, me moría. Y yo todavía tengo cosas por vivir, no quiero que mi familia esté triste”.
La familia de Adriano reconoce el esfuerzo de los médicos del Hospital Hipólito Unanue, pero denuncia negligencia y desidia. “No solamente la negligencia, sino también la desidia de los médicos.
El director del hospital Daniel Alcides Carrión sí tiene responsabilidad. Para nosotros tiene responsabilidad el jefe de guardia, la Dirección Regional de Salud, que tiene que garantizar el acceso a la atención médica”, declaró un representante de la familia.
“La Ley General de Salud habla claramente sobre cuáles son las acciones que tienen que realizar los médicos cuando está en peligro la vida, la integridad de un ciudadano”, agregó.
Han decidido demandar al Estado y el miércoles el Hospital Carrión amaneció bajo protesta. Pronto se sumaron otras tragedias que parecen confirmar lo mismo: un sistema que no funciona.
“Queremos justicia por Adriano. Porque es un solo un chico de 19 años que no se merece pasar por lo que está viviendo”, afirmó la madre. El Ministerio de Salud y el gobierno regional del Callao, responsable del hospital, no quisieron responder.
Adriano Encalada recauda hoy dinero para una prótesis. Venció a la muerte, pero tendrá que seguir peleando contra un sistema que le falló.
“No me gusta guardar resentimiento con nada, no soy esa clase de persona, pero me hubiera gustado conservar mi brazo”, declaró el boxeador.
Adriano no derrama una lágrima. Pese a todo, se siente bendecido. No odia, pero espera justicia, pues acostumbrado a pelear, no se rinde. Su sueño cambió, pero la lucha continúa.