La actual situación económica de Alianza Lima quedó al descubierto durante una reciente asamblea informativa organizada para los asociados del club. En la presentación de balances, la dirigencia liderada por Alfredo Arosemena reveló que la institución registra un déficit de caja estimado en S/ 25 millones, cifra que impone una severa reestructuración presupuestaria para cumplir con los compromisos inmediatos.
El desglose expuesto ante los socios detalla que S/ 8.5 millones corresponden a adelantos solicitados a proveedores, mientras que S/ 7.1 millones provienen de un préstamo bancario adquirido durante la gestión anterior de Fernando Cabada.
Dicho crédito sostiene una tasa de interés del 15 % anual, la cual la administración actual busca refinanciar para recortarla cerca al 8 %. La brecha se completa con los resultados desfavorables del ejercicio 2026, los cuales arrojaron un saldo negativo de S/ 9.6 millones.
Entre los montos que generaron mayor impacto entre los asistentes figuró el expediente denominado ‘Caso Uruguay’, vinculado a las salidas de Carlos Zambrano, Miguel Trauco y Sergio Peña tras un acto de indisciplina registrado durante la pretemporada.
De acuerdo con el informe oficial, la desvinculación de los futbolistas y los trámites logísticos y legales derivados del escándalo le costaron a la institución un desembolso de S/ 6.2 millones.
A este escenario se suman otras obligaciones pendientes de pago. El club mantiene un saldo de S/ 2.8 millones asignado a asesorías legales externas y S/ 600 mil vinculados a la organización del tradicional ‘banderazo’.
Asimismo, persiste una deuda con el club Talleres de Córdoba por la transferencia del delantero Federico Girotti, mientras que se confirmó la cancelación definitiva de un contrato de consultoría vinculado al entorno de Paolo Guerrero.
La dirigencia blanquiazul también enumeró una serie de procesos legales y administrativos que continúan abiertos. En la lista figuran el litigio laboral entablado por el exdirector técnico Guillermo ‘Chicho’ Salas, el pago de la multa impuesta por el recordado apagón en la final de la Liga 1 y el ordenamiento de los expedientes vinculados a los terrenos de Matutito, la Explanada y el predio de Santa María.
Finalmente, la administración confía en recuperar liquidez mediante el cobro de acreencias pendientes que sostiene con clubes del extranjero, puntualmente con los cuadros brasileños Fluminense y Gremio. La gestión de Arosemena remarcó que el principal objetivo a corto plazo será sanear el flujo de caja para evitar que la crisis financiera afecte el rendimiento del primer equipo en el torneo local.