
La alimentación puede representar un gran desafío para los niños con trastorno del espectro autista (TEA).
La nutricionista Isabo Polo explicó que más del 80% presenta rechazo hacia determinados alimentos debido a su hipersensibilidad a las texturas, colores, olores o sabores.
Según la especialista, esta selectividad alimentaria puede dificultar que los menores reciban todos los nutrientes que necesitan para su desarrollo.
Isabo Polo explicó que los niños con trastorno del espectro autista perciben los alimentos de una manera distinta debido a su sensibilidad sensorial. Por ello, ciertas texturas o sabores pueden generarles una sensación desagradable que dificulta su alimentación.
La especialista también indicó que los niños con autismo suelen mantener rutinas muy estructuradas. Cualquier cambio en su alimentación o en los alimentos que consumen habitualmente puede provocar ansiedad y aumentar la resistencia a probar nuevos sabores.
Entre los alimentos que más suelen rechazar figuran aquellos con texturas astringentes, como la piña, así como algunos de color blanco.
Por ello, Isabo Polo recomendó introducir los nuevos alimentos de forma gradual y respetando el ritmo de cada niño para favorecer una mejor aceptación.
Para mejorar la alimentación de los niños con trastorno del espectro autista, Isabo Polo recomendó identificar primero su perfil sensorial.
Con esa información, los padres pueden ofrecer alimentos con texturas y características que resulten más agradables para el menor, facilitando su aceptación. La nutricionista aconsejó introducir los nuevos alimentos junto a otros que el niño ya consuma con confianza.
Otra estrategia consiste en modificar la presentación de los alimentos. En lugar de ofrecer avena líquida, la especialista sugirió preparar panqueques de avena, una opción más atractiva para algunos niños.
Asimismo, recomendó incorporar verduras licuadas en salsas, hamburguesas caseras u otras preparaciones para aumentar el aporte nutricional sin alterar de forma brusca la experiencia sensorial.
Finalmente, la especialista recordó que estos cambios deben realizarse de manera progresiva y respetando el ritmo de cada niño.