
La psicóloga Mónica Cabrejos analizó en Magaly TV La Firme la imagen pública de Alejandra Baigorria. La especialista cuestionó que haya “malentendido” el empoderamiento femenino al asumir un rol controlador frente a su pareja, una conducta que también fue comparada con la dinámica de Don Florinda y Chespirito.
La psicóloga señaló que la empresaria ha adoptado una postura de liderazgo que termina anulando la personalidad de su pareja, aunque aclararon que esta crítica no busca “dejarla mal ni dejarla bien”, sino exponer un problema común en muchas relaciones.
En la conversación, Cabrejos advirtió que cuando una mujer asume el control total de la relación, el hombre puede comenzar a “buscar un lugar, otra persona donde ser” para revalidarse.
Sostuvo que la infidelidad en estos casos no responde a la falta de atributos de la pareja, sino a una invalidación progresiva.
“¿Por qué hace eso? Porque así ha ido progresivamente siendo castrado”, explicó.
La psicóloga también reveló una consecuencia alarmante de este tipo de dinámicas: la disfunción eréctil selectiva.
Señaló que el “principal síntoma” de este problema tiene que ver con que es “selectiva y es con la pareja formal que es castradora”.
En ese sentido, subrayó que el verdadero empoderamiento femenino parte del autoconocimiento, no de la imposición.
Mónica Cabrejos recordó la famosa entrevista de Doña Florinda y Chespirito para ejemplificar esta conducta.
En esa ocasión, ella acaparaba las preguntas del periodista y no dejaba hablar a él, pese a que “la estrella era él”.
La especialista indicó que, aunque muchos varones aceptan esta dinámica para evitar conflictos, las consecuencias psicológicas son graves y pueden derivar en que el hombre se convierta en “una persona anulada”.
Finalmente, la psicóloga hizo un llamado a reflexionar sobre estas conductas y reconocer que no llevan a la felicidad.
Señaló en que hay “cosas que se tienen que trabajar” desde el momento en que se admite que la dinámica no es sana.
Mónica Cabrejos cerró cuestionando cómo se criará a los hijos en hogares donde la madre “ordena al papá” y lo mandonea, un patrón que, advirtieron, se repite con frecuencia en la sociedad actual.