
Una balacera en el Hospital Carrión del Callao desató el pánico la noche del domingo 28 de junio, cuando sicarios intentaron rematar a los sobrevivientes de un ataque armado en el asentamiento humano Sarita Colonia.
Dos personas fallecieron y cuatro resultaron heridas.
Tres sujetos encapuchados llegaron armados a una reunión familiar en la zona de Tiwinza, El Callao, y abrieron fuego contra los asistentes.
Las cámaras de seguridad captaron a los sicarios dirigiéndose sigilosamente hacia los exteriores de la vivienda donde se realizaba el encuentro familiar.
Como resultado del ataque, fallecieron Diego Jesús Cleber Ibáñez y Claudia Mendoza Chávez, pareja y padres de cuatro menores de edad.
Una de las víctimas de 18 años, también perdió la vida tras ser ingresada al hospital.
Además, cuatro personas resultaron heridas, entre ellas la madre de Cleber Ibáñez, quien recibió un impacto de bala en la pierna.
Casi una hora después del ataque inicial, tres personas ingresaron corriendo al área de emergencia del Hospital Alcides Carrión, desatando el pánico entre pacientes, familiares y personal de salud.
La policía, con armas de reglamento, intentó controlar la situación mientras se reportaba que los sicarios habrían regresado para ultimar a los sobrevivientes. “Ingresan como perro en su casa”, declaró un testigo en el reportaje.
Si bien no se confirmó que los detenidos estuvieran involucrados en el ataque, trascendió que un sospechoso logró escapar por los muros interiores del nosocomio.
Los padres de Claudia Mendoza asumieron la responsabilidad de criar a sus cuatro nietos, de 14 años, 11 meses y dos menores más.
El mayor de ellos padece cáncer. “No sabemos por qué ha sido esto”, manifestó Willy Mendoza, padre de la víctima, en medio del dolor.
Doña Carmen Ibáñez, madre de Cleber, sobrevivió al ataque y relató que los sicarios intentaron matarla cuando yacía en el suelo.
“Ya hicieron lo que hicieron, inocentemente, sin que nadie les haga nada, pero que nos dejen en paz”, suplicó la familia en el reportaje.
Las cámaras de seguridad captaron a los tres encapuchados armados dirigiéndose a la vivienda y huyendo 25 segundos después de iniciar la balacera.
Durante su fuga, continuaron disparando, dejando a sus víctimas tiradas en la vereda. Los impactos de bala en el vehículo de Cleber Ibáñez evidencian la ferocidad del ataque.
El hecho ocurrió en una zona donde, según los vecinos, la familia vivía tranquilamente y no tenía problemas con nadie.
Las autoridades investigan el móvil del crimen.