
En un final de auténtica infarto por los dieciseisavos de final, la Selección de Bélgica derrotó de forma agónica a Senegal gracias a una aparición salvadora en el último suspiro del encuentro. El conjunto africano jugó un partido tácticamente brillante y estuvo a nada de dejar fuera a otra potencia europea, pero los “Diablos Rojos” apelaron a la jerarquía en los segundos finales para evitar el fracaso.
El encuentro disputado en Seattle se convirtió en una montaña rusa de emociones que mantuvo en vilo a todos los fanáticos del fútbol desde que el conjunto africano dieron el sorpresivo golpe a los 25′ con el 1-0 a través de Habib Diarra.
Senegal -lejos de amilanarse y echarse para atrás- continuó plantando cara con un despliegue físico brutal, cortando los circuitos de Bélgica y contragolpeando con muchísimo peligro hasta volver a aumentar el marcador con el 2-0 de Ismaila Sarr.
Cuando parecía que todo perdido para Bélgica logró encontrar el camino de la esperanza a los 86′ con la anotación de Romelu Lukaku y a los 89′ con Youri Tielemans. Esto decretó que el partido se iba al alargue.
El desgaste físico era extremo entre europeos y africanos, al no verse mover el marcador en los 30 minutos suplementarios hasta que en el último suspiro se pitó un penal a favor de los belgas y que fue concretado por el volante del Aston Villa y firmando su doblete.
Con este milagroso resultado, Bélgica accede a los octavos de final y a la espera de su rival que saldrá de la llave entre EE.UU. y Bosnia.