El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, promulgó dos decretos clave, bautizados popularmente como la “ley Taylor Swift”, concebidos para evitar negligencias en espectáculos multitudinarios.
La iniciativa nació a raíz del fallecimiento de la joven seguidora Ana Benavides, quien perdió la vida debido a un golpe de calor durante la presentación de la cantante estadounidense en Río de Janeiro en 2023, un hecho que desató indignación internacional por las precarias condiciones de hidratación y ventilación en el recinto.
El primer eje de esta reforma busca transformar la experiencia de los asistentes mediante protocolos obligatorios de protección a la salud. Las productoras de espectáculos estarán forzadas a garantizar el acceso irrestricto y gratuito a puntos de hidratación, permitir el ingreso de botellas de agua personales y establecer planes de contingencia médica efectivos ante temperaturas extremas.
La segunda disposición ataca directamente las prácticas abusivas en la comercialización de boletos. Tras escuchar las denuncias de agrupaciones de seguidores de distintos artistas, el Gobierno estableció que las ticketeras implementen mecanismos técnicos obligatorios para frenar la compra masiva y el acaparamiento mediante bots o herramientas de inteligencia artificial, blindando los canales oficiales para proteger la economía de los usuarios y reducir el mercado negro de entradas.