
Los 21 camaretazos marcaron el último acto protocolar del presidente Balcázar antes del cambio de mando de este 28 de julio. El tradicional saludo militar forma parte de las ceremonias oficiales por Fiestas Patrias y acompaña los honores que recibe el jefe de Estado durante una de las fechas más importantes del calendario nacional.
La ceremonia se desarrolla en el contexto de la transferencia de mando presidencial. Este año, el presidente Balcázar culminó sus actividades oficiales antes de entregar el cargo a la presidenta electa, Keiko Fujimori, en una jornada que también reúne a autoridades nacionales y delegaciones internacionales invitadas para los actos protocolares.
Los 21 camaretazos tienen un origen que se remonta a la época colonial, mucho antes del nacimiento de la República. La tradición surgió cuando los barcos llegaban al puerto del Callao y utilizaban disparos de salva para comunicar que arribaban en son de paz.
Según esta costumbre, las embarcaciones realizaban siete salvas como señal de que su artillería estaba descargada y no representaban una amenaza. En respuesta, desde tierra se efectuaban tres salvas por cada disparo, completando así 21 camaretazos como muestra de confianza entre ambas partes.
Con el paso de los años, esta práctica se incorporó a las ceremonias oficiales de la República y se convirtió en uno de los símbolos de las Fiestas Patrias.
Actualmente, los 21 camaretazos se realizan como parte de los honores al presidente de la República durante los actos protocolares del 28 de julio, tanto en el ingreso como en la salida de las ceremonias oficiales.
Los disparos se ejecutan con cañones que fueron retirados del servicio y adaptados exclusivamente para realizar salvas ceremoniales.
En cada cambio de Gobierno, los 21 camaretazos acompañan uno de los momentos más solemnes de la jornada. Más que un acto militar, representan una tradición histórica que recuerda los orígenes del saludo de honor y la importancia institucional de la transmisión del mando presidencial.
Por ello, los disparos que acompañaron el último acto protocolar del presidente Balcázar también marcaron el cierre de su gestión y el inicio de una nueva etapa para el país con la ceremonia de cambio de mando programada para este 28 de julio.