
Una paciente de 61 años ingresó al quirófano del Hospital Luis Heysen Inchaustegui de Chiclayo a las 2 de la tarde del 16 de mayo, pero fue retirada a las 5:15 sin ser operada por falta de agua. La familia presentó tres hojas de reclamo en las que detalla que la presión arterial de la mujer se elevó debido al “impacto emotivo” causado por las deficiencias del servicio. La cirugía era una extracción de vesícula.
En el primer documento, los familiares señalan que la paciente sufrió complicaciones al incrementarse su presión arterial “producto del impacto emotivo causado por las graves deficiencias del servicio”. La suspensión de la cirugía ocurrió luego de que el personal advirtiera que no había agua disponible para el procedimiento.
El segundo reclamo indica que, tras no realizarse la operación, los familiares solicitaron el libro de reclamaciones, pero el hospital se lo negó. “Me fue negado en otras oportunidades para evadir la responsabilidad administrativa”, se lee en el documento. El tercer reclamo es la solicitud formal de reprogramación de la cirugía.
Los familiares consultaron con el director del hospital y con otras áreas tras la suspensión. Según la denuncia, la paciente entró al quirófano a las 2 p.m. y permaneció allí más de tres horas hasta que el personal decidió retirarla a las 5:15 p.m. La espera en quirófano agravó el estado emocional de la mujer.
La familia exige que el hospital reprograme la cirugía de vesícula de la paciente de 61 años. Además, solicitan una investigación sobre la negativa a entregar el libro de reclamaciones. La falta de agua no solo afecta la limpieza, sino que impide la realización de cirugías programadas.