
La brutal agresión ocurrida en una barbería en el distrito de Los Olivos, donde Andy Christian Mendoza Muñoz, de 20 años, atacó a dos trabajadores con una manopla de acero, un ventilador y una máquina de corte, volvió a poner sobre la mesa el debate sobre el manejo de las emociones.
Al analizar el caso, el psicólogo clínico Walter Dávila señaló que este tipo de reacciones evidencian una falta de inteligencia emocional y una incapacidad para controlar la frustración ante situaciones adversas.
Para el especialista, responder con violencia frente a un problema cotidiano refleja dificultades para gestionar las emociones y resolver los conflictos de manera adecuada, conductas que pueden derivar en consecuencias graves tanto para las víctimas como para el propio agresor.
Andy Christian Mendoza Muñoz reaccionó de manera violenta al no quedar conforme con su corte de cabello. Primero, atacó al recepcionista de la barbería y le golpeó la cabeza con una manopla de acero.
Luego, al advertir la agresión, el barbero intervino para auxiliar a su compañero. En ese momento, el atacante también lo golpeó en el rostro y continuó la agresión utilizando un ventilador y una máquina de corte.
Finalmente, el sujeto lanzó amenazas de muerte e insultos contra los trabajadores del establecimiento.
Para el psicólogo clínico Walter Dávila, la violenta reacción del joven evidencia una falta de inteligencia emocional y dificultades para gestionar la frustración. “Las personas no tienen esa capacidad de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales”, explicó.
El especialista señaló que este tipo de conductas pueden estar asociadas a diversos factores, entre ellos el estrés crónico, problemas personales, el consumo de sustancias o la presencia de estilos de comunicación agresivos, que terminan desencadenando respuestas desproporcionadas ante situaciones cotidianas.
Ante ello, recomendó desarrollar habilidades como la autoconciencia y el autocontrol emocional, así como fortalecer una comunicación asertiva que permita expresar el malestar y resolver conflictos sin recurrir a la violencia.