
La comunidad de Pagata, en el distrito del Cenepa, Amazonas, alberga a 17 mil personas que hoy viven rodeadas por la minería ilegal. Más de 17 dragas operan en el río Comaina, vertiendo mercurio que ya contaminó el agua, los peces y el cuerpo de sus niños. El joven dirigente Euner Cajecuy, de 22 años, relata cómo esta actividad destruyó su territorio: algunos menores amanecen con hinchazones en el cuerpo, otros nacen con deformaciones o plomo en la sangre. “Ya no podemos pescar porque los peces aparecen muertos”, denuncia.
Las dragas succionan el fondo del río Comaina, extraen sedimentos y los mezclan con mercurio para separar el oro. El proceso libera sustancias altamente tóxicas que ya no solo contaminan el agua: hoy están dentro del cuerpo de grandes y chicos. “Hay niños que amanecen con hinchazones. Otros nacen con deformaciones o con plomo en la sangre”, alerta Cajecuy. Los peces aparecen muertos. La comunidad ya no puede pescar. La minería ilegal ya habría infectado más de 200 ríos en todo el Perú, desde Madre de Dios hasta la frontera con Ecuador.
La comunidad de Pagata no siempre aceptó la minería ilegal. La necesidad las obligó. “Permitimos la minería porque había muchas necesidades: hacer un puente comunal”, explica Cajecuy. Con el dinero de los mineros construyeron el puente y empistaron calles. Pero el pacto se rompió. “Algunas organizaciones indígenas se vendieron con los mineros y cobran un cupo”, denuncia el dirigente. Hoy, los propios comuneros trabajan “al destajo”: pueden ganar 3, 4 o 5 mil soles diarios, pero a costa de su salud y la de sus hijos. Quienes se oponen a este negocio corren peligro. “A una persona lo amenazaron muchas semanas y apareció muerto en el río”, revela Cajecuy. Mientras tanto, la respuesta del Estado no alcanza: los operativos destruyen dragas, pero los mineros regresan, se reorganizan y continúan.
El especialista en minería ilegal, Pedro Yaranga, analizó los planes de gobierno de los candidatos: Roberto Sánchez, Keiko Fujimori y Rafarl López Aliaga. El plan de Sánchez no dedica ni un solo párrafo a la minería ilegal y propone renegociar contratos mineros, lo que ahuyentaría la inversión. Fujimori vincula la minería ilegal al crimen organizado, la trata y el sicariato, un enfoque acertado para Yaranga. López Aliaga plantea una autoría autónoma de minería similar al modelo chileno. El especialista advierte que ninguno cierra el Reinfo, la puerta falsa que permite operar a los ilegales mientras Pagata se envenena con mercurio.