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Diana y Norma, cuñadas del pastor Adilson Yauri, lo denunciaron por abuso sexual y solicitaron venir a dar su testimonio.
Diana relató que Yauri la llevó de su pueblo a Lima en 1997 para cuidar a su hijo de un año y que, al llegar, abusó de ella cuando apenas tenía nueve años.
Diana afirmó que Yauri le compró un dulce y la echó en la cama para descansar. Mientras ella estaba distraída con el dulce, él abusó de ella.
Ella gritó porque vio sangre y su hermana apareció con una ropa interior con una toalla higiénica. Quisieron llevarla a la posta, pero nunca la hicieron llegar.
Yauri le dijo que no dijera que él la había violado, sino que dijera que era un encapuchado. Al día siguiente la hicieron volver a casa.
Diana afirmó que desde los 10, 11 y 12 años, cada vez que Yauri visitaba su pueblo o ella iba a Lima a trabajar a su casa, él abusaba de ella.
A los 16 años decidió denunciarlo, pero no lo hizo. Yauri le decía que ella era Raquel y él Jacob, y que su hermana era Lea.
“Ningún hombre más te va a amar, solamente yo, te voy a amar”, le decía. Diana afirmó que Yauri la privó de su libertad, no la dejaba hablar con nadie ni volver con su familia.
Diana declaró que Yauri la amenazaba diciendo que donde sea la iba a encontrar y la iba a matar, y que si se casaba, a su esposo e hijos los iban a matar.
A los 25 años decidió irse y no volver nunca más. Yauri apareció donde vivía para llevarla de lugar a obligadas y ella casi se suicida delante de él.
Cuando estaba en una ciudad para tomar el bus de vuelta a su pueblo, Yauri apareció y quiso secuestrarla. Ella volteó, sintió un pinchón en su nalga y vio a Yauri con una jeringa grande en la mano.
Diana afirma que Yauri usaba la jeringa para secuestrarla y doparla. Ella saltó, traccionó y se metió al bus aterrada.
Afirmó que no lo denunció en su debido momento porque eran escasos de recursos y él siempre tenía dinero.