¿Vuelve la delgadez extrema? Las tallas muy pequeñas vuelven a dominar

El 97,7% de las modelos analizadas lució tallas entre la 32 y la 36 europeas, mientras especialistas advierten que la diversidad corporal vuelve a perder espacio.

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La delgadez extrema vuelve a ocupar espacio en la conversación sobre belleza. En los últimos meses, la apariencia de Ariana Grande durante su gira generó preocupación entre algunos fans, mientras otros comentarios elogiaban su figura. Anna Faris y Demi Moore también han llamado la atención de medios e internautas por su apariencia.

Más allá de esos casos, especialistas consultados por Real Simple advierten de un fenómeno más amplio: el regreso de cuerpos muy delgados como referencia estética en la moda, las redes sociales y la cultura popular.

Las tallas pequeñas vuelven a dominar las pasarelas

Un estudio de Vogue Business sobre los desfiles de otoño-invierno 2025/2026 encontró que solo el 0,3% de las modelos eran de talla grande. Otro 2% correspondía a cuerpos entre las tallas 38 y 44 europeas.

El 97,7% restante lució tallas entre la 32 y la 36. Para Laura Alberola Osorio, psicóloga especializada en trastornos de la conducta alimentaria, la diversidad corporal nunca llegó a ser plenamente aceptada. Según explica, la presión estética y el miedo a engordar permanecieron incluso cuando el discurso sobre la aceptación corporal ganó espacio.

Redes sociales y medicamentos también influyen

Jorge Buenavida, psicólogo de Blua de Sanitas, sostiene que los ideales de belleza cambian por factores culturales, económicos y mediáticos. Las redes sociales tienen un papel particular porque amplifican y aceleran estas tendencias.

La psicóloga Ana Morales considera que la presión sobre el cuerpo funciona por ciclos. Para ella, cambian las palabras y los formatos, pero permanece una idea ligada al control y la perfección.

Alberola Osorio también señala la influencia de los medicamentos para perder peso, como el Ozempic. Según la especialista, la delgadez vuelve a presentarse como una meta alcanzable bajo un discurso médico. Al mismo tiempo, sostiene que se habla menos de los efectos secundarios y de la recuperación del peso tras suspender algunos tratamientos.

¿Por qué preocupa este regreso?

La falta de referentes diversos puede afectar la manera en que algunas personas perciben su propio cuerpo. Begoña García Castilla, socióloga y reportera, advierte que cuando las redes, series y pasarelas muestran cuerpos muy similares, puede surgir la sensación de que el problema está en el propio cuerpo.

En Lima, una investigación publicada en la revista científica Nutrición Clínica y Dietética Hospitalaria analizó a 269 alumnas de secundaria y encontró que el 35,7% presenta riesgo de desarrollar trastornos de la conducta alimentaria (TCA). Es decir, aproximadamente una de cada tres escolares evaluadas enfrenta esta vulnerabilidad.

Para Mireia Hurtado, psicóloga y dietista especializada en psicología de la alimentación, la exposición a imágenes corporales idealizadas comienza cada vez más temprano. Esto puede favorecer que niños y adolescentes relacionen su valor personal con su apariencia.

El problema no es la delgadez en sí

Los especialistas hacen una distinción importante: ser delgada no determina por sí sola el estado de salud. El problema aparece cuando un único tipo de cuerpo vuelve a presentarse como el modelo al que todas las mujeres deberían aspirar.

La presión puede traducirse en insatisfacción corporal, ansiedad relacionada con la imagen y conductas de riesgo dirigidas al control del peso. Por eso, el debate sobre el regreso de la delgadez extrema no se limita a la moda.

También plantea cuánto espacio existe para la diversidad corporal y qué mensajes reciben las nuevas generaciones cuando un solo tipo de cuerpo vuelve a ocupar el centro del imaginario colectivo.