
En el Perú, el deshielo de los glaciares se ha acelerado hasta tres veces más de lo habitual debido al calentamiento del mar asociado al fenómeno El Niño, y ya se ha perdido más del 42 % de estas reservas de agua dulce, lo que genera riesgo de desbordes en lagos.
El cambio climático ha ido destruyendo el manto blanco de nevados como el Huascarán, el más alto del Perú, y con la presencia del fenómeno El Niño el ritmo del deshielo se ha acelerado hasta tres veces más de lo habitual.
“Esta estadística respecto a que estamos perdiendo 3 veces más no es una estadística reciente, es una estadística que yo calculé en el 2017. Ahora, la reacción del glaciar ante estos fenómenos extremos va a ser mucho más crítica, o sea, la pérdida va a ser mucho más de 3 veces”, advirtió la ingeniera Luzmila Dávila.
El Perú ya ha perdido más del 42 % de sus glaciares, que son las reservas de agua dulce más importantes del planeta.
El deshielo no solo implica un cambio en el paisaje, sino también riesgos concretos para la población.
“Cuando los bloques de hielo se desprenden, estos llegan a la zona de laguna y generan desbordes. Se están reportando de manera más frecuente en diferentes cordilleras de los Andes, ya generan luego más escurrimiento en la parte baja y afectando pues a la zona de ganadería, a las poblaciones que se ubican en la parte baja”, explicó la especialista.
El riesgo de desbordes en los lagos supone una alarma para poblaciones enteras en regiones como Áncash y Cusco, donde el noticiero recreó con inteligencia artificial lo que podría ocurrir con el incremento de las temperaturas.
La falta de recursos hídricos es otra de las consecuencias críticas: “Lo más crítico acá va a ser la disponibilidad hídrica. ¿Qué agua va a tomar las poblaciones que viven directamente del agua de los glaciares? Podemos determinar que es cerca de 4 millones de pobladores directamente consumiendo consumen agua de los glaciares”, señaló la experta.
Esta realidad amenaza con destruir algunos de los paisajes más icónicos del Ande peruano y afecta directamente a comunidades que dependen del agua para sus actividades diarias, la ganadería y la agricultura.