
El profesor del programa de finanzas de ESAN, Jorge Guillén, calificó como “ambiciosos” los anuncios económicos del primer mensaje de la presidenta Keiko Fujimori, que incluyen el incremento del sueldo mínimo vital a S/1,300 y un bono para las MYPES, pero señaló que la mandataria muestra una preocupación genuina por la sostenibilidad fiscal.
El especialista destacó que el respaldo del Tribunal Constitucional, que aclaró que el Congreso no tiene iniciativa de gastos, le da a Fujimori herramientas para corregir el gasto ineficiente.
Guillén advirtió que el aumento del salario mínimo podría generar informalidad si no se acompaña de reformas que faciliten la contratación formal, pero valoró que el bono a MYPES sea una medida transitoria y no permanente.
El profesor Guillén señaló que el aumento del sueldo mínimo de S/1,000 a S/1,300 es un incremento “muy pequeño” pero que, como todo aumento del salario mínimo, puede generar un exceso de demanda de trabajo y, por tanto, informalidad.
“Puede generar informalidad, un exceso de demanda de trabajo”, explicó.
Sin embargo, destacó que la presidenta ha acompañado esta medida con un “bono único” para las MYPES, que son las más golpeadas por estos aumentos.
“Es un único golpe, no es de manera permanente como elevar el salario de los congresistas o las pensiones”, precisó.
El economista consideró que esta combinación de medidas busca equilibrar el impacto en el empleo formal.
El especialista señaló que la presidenta mostró desde el inicio de su discurso una preocupación por la sostenibilidad fiscal.
“Parece que ya ha estado conversando con el Consejo Fiscal, que ha jalado las orejas hasta en dos oportunidades, y ha empezado con buen pie”, afirmó.
Guillén destacó que el Tribunal Constitucional ha dictaminado que el Congreso no puede aprobar leyes que atenten contra la caja fiscal, lo que le da un respaldo a Fujimori para corregir el gasto ineficiente.
“Ya tiene una herramienta, un apoyo, un respaldo”, señaló.
El economista valoró que la presidenta haya identificado que el 20% del gasto público se pierde en ineficiencias.
Guillén resaltó las medidas enfocadas en las micro y pequeñas empresas, como el bono único y la propuesta de eliminar los topes a las tasas de interés que aprobó el Congreso.
“Si tú pones topes y distorsiones en el mercado de créditos, generas créditos informales, el gota a gota”, explicó.
El economista consideró que eliminar estos topes permitiría que más empresas accedan a créditos formales y reduciría la informalidad financiera.
También destacó la intención de la presidenta de centralizar los programas sociales para evitar el despilfarro.
“Ella lo que quiere es centralizar y evitar de repente que el gasto se despilfarre innecesariamente”, señaló, aunque advirtió que esta medida “va a pisar muchos callos”.