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El Porvenir, el distrito de Trujillo donde nació la banda criminal Los Pulpos, pasó de ser un lugar aislado a convertirse en el centro de operaciones de una dinastía delictiva que comenzó como pandilla en los años 90.
Tres generaciones de la familia Cruz han operado en este territorio, considerado uno de los más peligrosos del Perú.
La banda comenzó como una pandilla en los años 90, cuando la policía estaba concentrada en perseguir los remanentes del terrorismo tras la captura de Abimael Guzmán.
La poca accesibilidad del cerro Cruz Blanca, territorio inexpugnable de Los Pulpos, dificultaba los operativos policiales.
En la década de los 2000, la pandilla dio el salto a una banda organizada con robos planificados y, más tarde, se dedicó a la extorsión.
Teófilo Cruz Álvarez, abuelo de Jhon Pulpo, fue el primero en convertir el distrito en su cubil. Sus cinco hijos —Miller, John, Milton, Eddie y Katy— continuaron con la actividad delictiva; Katy y John purgaron prisión durante largos años.
Recientemente, Jhonsson, hijo de Jhon, asumió el liderazgo como la tercera generación de la familia Cruz en el crimen.
Quienes viven más de cuatro décadas en El Porvenir recuerdan el lugar como tranquilo y pequeño, con calles arenosas y sin luz.
El desarrollo criminal de Los Pulpos ha ido de la mano con el crecimiento de la sociedad local, que ha aprendido a convivir con la delincuencia.
Otras bandas como Los Plataneros, Los Malditos del Triunfo y Los Malditos de Río Seco también aparecieron en la zona.