
La extorsión en Lima ha pasado de mensajes amenazantes y stickers a ataques con explosivos e incendios provocados; el incendio en el distrito de La Victoria que dejó 10 muertos es el ejemplo más estremecedor de esta escalada criminal, que ha llevado a que la tasa de homicidios se duplique en seis años.
Durante años, los extorsionadores seguían un patrón: llamadas, mensajes amenazantes, arreglos florales, stickers en combis y viviendas, y disparos contra fachadas para exigir el cobro de cupos.
Sin embargo, hoy las balas, los explosivos y los ataques parecen imponerse como una nueva forma de sembrar terror.
El incendio en La Victoria que dejó 10 fallecidos, entre ellos 5 menores, es uno de los episodios más estremecedores de esta escalada, donde los ataques ya no solo afectan a quienes están en la mira de los criminales, sino también a terceros inocentes.
La tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes ha pasado de 5 a 5.6 hace años a 10.2 en el primer semestre de este año.
Este incremento refleja la creciente violencia de las organizaciones criminales y su capacidad para expandirse y controlar territorios.
El miedo se ha instalado en la sociedad. Las personas han cambiado sus rutas, evitan ciertos lugares y desconfían de todos, en un constante estado de alerta.
El gobierno entrante deberá tomar acciones ante esta crisis de seguridad que no da tregua.