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Escolares se fueron a comer chifa tras la agresión sexual contra un menor en un bus del Colegio Liceo Naval.
Ocho de los involucrados terminaron en un chifa comiendo, conversando y riendo como si nada hubiera pasado, mientras su víctima era atendida en una clínica por las lesiones que le causaron.
El colegio entregó los nombres de los 3 adultos que viajaban en el bus a la fiscalía.
El primero es el chofer del bus. Según el testimonio de la víctima, este adulto no se habría percatado de lo que ocurría en la parte posterior del vehículo.
El segundo sería un entrenador que reemplazaba al titular; era la primera vez que los escolares lo veían. El tercer adulto presente era un auxiliar.
Los dos últimos iban sentados justo detrás del conductor.
El menor ha relatado que durante la agresión gritó y suplicó en varias oportunidades a sus agresores que por favor pararan.
Para la defensa de la víctima resulta extraño que ninguno de los 3 adultos haya intervenido para frenar este abuso.
La defensa declaró: “Nosotros consideramos que es imposible que no hayan escuchado todo lo que ocurría en la parte posterior de un bus, que no era un bus grande, dicho sea de paso, y que no hayan tomado ninguna acción”.
Agregó: “Ellos tienen que haber escuchado, tienen que haber percibido, tienen que haber sabido lo que estaba pasando, y simple y llanamente miraron a otro lado y no tomaron ninguna acción”.
Por ahora los 3 adultos están en calidad de testigos. De variar su situación a investigados, podrían afrontar varios años tras las rejas.
Podrían ser investigados por violación sexual y por omisión de funciones, porque tenían el deber jurídico de cautelar por esos menores y de impedir que una situación así se produjera.
De comprobarse, con las agravantes que se han detectado, la pena sería de aproximadamente 30 a 31 años.