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Un menor de 16 años fue atacado por tres escolares que le reventaron una copa de vidrio en el rostro durante un quinceañero, según denunció su madre, a quien llamaremos María.
El ataque ocurrió el 25 de julio y le dejó el rostro desfigurado, con heridas que llegaron hasta el hueso.
La madre retiró a su hijo en junio del colegio San Jerónimo de Arequipa, un colegio parroquial católico, porque sufría de bullying.
En julio, el menor fue a un quinceañero, donde fue atacado cuando estaba solo, chateando en su celular en una banca afuera.
El supuesto agresor le dio con un vaso en la cara, le fracturó la nariz y le sacó prácticamente todo el pellejo.
La madre relató que su hijo estaba siendo acosado por un grupo denominado “los glóbulos blancos”, que había creado unos mandamientos en los que indicaban no hablarle a su hijo ni a otro niño más. “Buscaban sitios donde no había cámaras.
“Mi hijo participa en el fútbol y en la cancha no hay cámaras, ahí van a molestarlo. El supuesto agresor no pertenece a nada de fútbol y hasta ahí se acercaba a molestarlo, a insultarlo por sus defectos, su acné”, declaró.
La madre acudió al colegio con capturas de pantalla y el tutor le respondió que lo revisaría en 15 días. “Mi hijo me decía: mami, el tutor me dice que no haga caso, que los ignore”, señaló. El menor comenzó a sangrar por la nariz y a tener dolores de cabeza.
Un neurólogo le diagnosticó ansiedad, depresión y estrés, y lo derivó a psicología. “La psicóloga me dijo: su estabilidad emocional es lo más importante, señora, saque lo del colegio”, contó la madre.
Tras retirarlo, a las dos semanas averiguaron el nuevo colegio del menor y lo amedrentaron mediante sus compañeros.
“Les dijeron a estos sus nuevos compañeros: esparzan eso en todo el colegio”, declaró. Cuando fue a reclamar, un coordinador le dijo que la fiscalía había dado charlas sobre bullying y que no le harían nada a su hijo. “No ha pasado ni siquiera cuatro días, mi hijo fue al 15 y ahí lo atacaron”, agregó.
La cirugía reconstructiva duró tres horas, aunque la doctora había estimado dos. “La herida ha llegado hasta casi el hueso”, declaró la madre.
Sobre el estado actual del menor, señaló que no puede dormir. “En el día está bien, pero en la noche yo lo observo, abro su puerta y está que se mueve para uno y otro lado, y es la cara”, relató.
La madre indicó que no había cámaras en el local del quinceañero, pero sí tienen los videos de seguridad de los alrededores. “Todo está en fiscalía”, afirmó. “Yo pido justicia, las leyes están muy mal”, concluyó.