
El Estado peruano carece de objetivos claros y trabaja “un poco a ciegas” en la lucha contra el crimen organizado, debido a la falta de acceso a estadísticas confiables y a un diagnóstico real de la problemática, advirtió el criminólogo Sebastián Flores.
El especialista analizó las propuestas de seguridad de la presidenta electa, Keiko Fujimori, y señaló que medidas como la construcción de cuatro nuevos penales en ocho meses no serán efectivas sin un fortalecimiento previo del régimen penitenciario.
Flores identificó dos deficiencias principales: la falta de acceso real a la estadística y su interpretación para un diagnóstico certero, y la carencia de objetivos claros que permitan una ejecución eficiente del presupuesto.
Señaló que, sin estas bases, se adquieren recursos sin un fin definido, como la compra de patrulleros sin saber si son realmente necesarios.
El especialista enfatizó que se requiere un enfoque de gestión basado en alineamientos e indicadores concretos.
Flores subrayó que el primer paso que debería dar la nueva gestión es transparentar las cifras oficiales sobre criminalidad para establecer una “línea de acción” y una “hoja de ruta” verificable.
Advirtió que, al igual que un médico, las autoridades deben realizar un diagnóstico antes de ofrecer una receta, y no caer en el error de presentar soluciones sin comprender la magnitud del problema.
“Es muy fácil en el camino decir mira, tenemos 20 operativos, hemos desarticulado 10,000 bandas, estamos cansados de escuchar eso”, afirmó.
El experto explicó que el crimen en el Perú se manifiesta de manera heterogénea en las diferentes regiones, con modalidades y patrones diversos, y que un enfoque netamente militar o policial es insuficiente.
Para atacar de raíz el problema, se necesita comprender el “ecosistema criminal” y cómo se articulan los delitos en una cadena de suministros que fortalece la “gobernanza criminal” en ciertas zonas del país.
En ese sentido, consideró que la inteligencia es más relevante que el simple aumento de la presencia policial, ya que la información permite tomar decisiones clave y optimizar los recursos.
Sobre la promesa de construir cuatro nuevos penales en ocho meses, Flores indicó que, si bien es necesario atender el hacinamiento (que calificó como una crisis), esta medida no es una solución por sí sola.
“De nada sirve darles un castigo de privación de libertad si dentro van a tener todos los lujos y hasta más los que tenían en la calle”, sentenció, por lo que abogó por fortalecer el “régimen penitenciario” en las cárceles actuales como paso previo.
Asimismo, el criminólogo cuestionó la aprobación de una ley que permite juzgar a policías y militares en el fuero militar por delitos cometidos en funciones, señalando que podría generar impunidad.
En lugar de endurecer penas o modificar el código penal sin un sustento claro, recomendó establecer “protocolos de intervención” claros y apoyarse en la tecnología, como el uso de cámaras corporales, para fiscalizar la labor policial y proteger tanto a los agentes como a los ciudadanos.
Por último, respaldó la propuesta de un “Escudo de las Américas” para el intercambio de inteligencia con países vecinos, calificándola como una medida “muy importante” para comprender el fenómeno criminal a nivel continental.