Exalumna del Liceo Naval revela agresión sexual durante viaje de promoción y denuncia encubrimiento de la institución

Una joven decidió narrar lo que vivió cuando tenía 16 años, asegurando que la escuela se desentendió del caso

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La controversia en torno al Liceo Naval Almirante Guise suma un nuevo capítulo desgarrador tras la reciente denuncia por agresión sexual realizada por un estudiante de cuarto de secundaria. En medio del reclamo de los padres de familia, una exalumna rompió su silencio para revelar que fue víctima de violación sexual en 2014, cuando tenía 16 años y realizaba su viaje de promoción de quinto de secundaria en Punta Cana, República Dominicana.

El testimonio de la víctima expone una grave acusación de abandono institucional y encubrimiento, señalando que la dirección del colegio y la agencia de viajes evitaron que el presunto agresor fuera juzgado por la justicia del país caribeño.

Crudo relato

La joven narró los momentos de angustia que vivió en el hotel Barceló Premium tras haber ingerido alcohol. Según su testimonio, un compañero de aula la llevó con engaños a su habitación y comenzó a agredirla físicamente sobre una de las camas.

Pese a que la víctima se encontraba sin capacidad de reacción adecuada debido al estado en que se hallaba, enfatizó que jamás dio su consentimiento ni respondió a los besos del agresor.

La denunciante relató que el estudiante continuó con el ataque ignorando sus súplicas y el dolor físico que sentía. Tras la agresión, la joven logró llegar a la habitación de sus compañeras de colegio, quienes la auxiliaron y la contuvieron al percatarse de las evidencias físicas de la violación en su vestimenta.

Fuga asistida y rechazo del colegio

La joven reveló que su padre viajó de inmediato a República Dominicana para iniciar las acciones legales correspondientes, pero no logró ubicar al acusado. Según su declaración, un grupo de padres de familia y la propia agencia de viajes alertaron al presunto agresor y facilitaron su retorno inmediato al Perú antes de que las autoridades locales de Punta Cana pudieran intervenir.

Al regresar a Lima, la familia solicitó sanciones disciplinarias y el cese del acoso escolar contra la adolescente. Sin embargo, la dirección del Liceo Naval envió una carta a sus padres desligándose del tema con el argumento de que los hechos no sucedieron dentro del recinto escolar.

La institución no expulsó al estudiante ni aplicó medidas sancionadoras, provocando que la víctima abandonara definitivamente el colegio para iniciar un largo proceso de recuperación.