
Viajar por carretera se ha convertido en una actividad marcada por el miedo. Los constantes ataques contra buses y terminales interprovinciales mantienen en alerta a pasajeros y empresas de transporte, mientras las mafias continúan sembrando el terror en distintas rutas del país.
Solo en el último mes se registraron 17 atentados, una escalada de violencia que llevó al Gobierno a anunciar una ofensiva contra el crimen organizado.
La estrategia incluye la militarización de las principales carreteras del país. Aunque la Policía Nacional del Perú ejecutó cinco operativos y capturó a 21 presuntos implicados, las amenazas y atentados no se detienen.
Las organizaciones criminales ya no solo atacan al transporte urbano. En el último mes, perpetraron 17 atentados contra buses y terminales de empresas interprovinciales como Z-Buss, Civa y Cruz del Sur, lo que incrementó el temor entre pasajeros y transportistas.
Las empresas denuncian que las mafias exigen hasta 55 soles por unidad y que, en algunos casos, deben pagar a cuatro bandas distintas para evitar nuevos ataques, una situación que refleja el avance de las extorsiones en las carreteras del país.
Frente al avance de las extorsiones, la presidenta Keiko Fujimori anunció una ofensiva que contempla la militarización de las principales carreteras y una mayor participación de las Fuerzas Armadas para reforzar la seguridad en las rutas más golpeadas por el crimen.
La medida busca frenar un delito que no deja de crecer. En los últimos cinco años, el país registró más de 70 mil denuncias por extorsión, mientras las autoridades intentan recuperar el control de las carreteras donde operan las organizaciones criminales.