La cultura peruana está de luto tras confirmarse el fallecimiento de Edith Barr a los 90 años este 1 de septiembre, cerrando un legado artístico de más de siete décadas en la música criolla. La noticia fue difundida por su hija, Mily Salvany, generando sentidas muestras de pesar en la comunidad artística, entre ellas la de Lucía de la Cruz.
“Mi EdithBarr, maestra de maestras, mi gran amiga, símbolo importantísimo de nuestra patria, patrimonio nacional. Edith, te amaré eternamente por siempre. Tu Lucía de la Cruz. Así como todos los artistas del Perú y del mundo que también te aman con el alma hasta el cielo, mi querida Edith”.
Nacida el 1 de junio de 1936 en el distrito limeño de La Victoria, Nora Edith Barr García debutó a los 13 años en Radio Nacional, apadrinada en el piano por Filomeno Ormeño y bautizada con el apelativo que la inmortalizó. Con apenas 16 años se convirtió en la primera cantante peruana en presentarse en el prestigioso hotel Waldorf Astoria de Nueva York, dando inicio a una destacada proyección internacional que la llevó a escenarios de Estados Unidos, México, Colombia, Venezuela y Argentina sin alejarse jamás de la esencia criolla.
Su prolífica carrera dejó un archivo musical compuesto por 32 discos de larga duración y alrededor de 300 grabaciones en formato de 45 RPM, inmortalizando obras clásicas de Chabuca Granda, Augusto Polo Campos y otros grandes compositores.
Además de su brillo discográfico, la intérprete conquistó la televisión nacional al frente de espacios como La revista de Edith, fue estrella exclusiva por siete años del recordado Grill del Hotel Bolívar e incursionó en la pantalla grande mexicana en el filme Santo contra el espectro del estrangulador (1966).
Entre sus momentos de mayor trascendencia figura su presentación ante el papa Juan Pablo II en 1985 durante su visita al Hipódromo de Monterrico, donde entonó la marinera Tun tun. Condecorada con la Orden al Mérito por Servicios Distinguidos y tres veces ganadora del Festival de Ancón, Barr protagonizó varios retiros temporales para priorizar su vida familiar, regresando siempre al escenario impulsada por su inquebrantable devoción y amor por el cancionero tradicional peruano.