
La familia de Leila de la Cruz Zavaleta, la joven de 26 años hallada muerta en agosto de 2023 en Chimbote, enfrenta una carrera contrarreloj para evitar que la Fiscalía archive el caso pese a las evidencias científicas que descartan el suicidio.
Peritos independientes demostraron que la altura del marco de la puerta y las lesiones en el cuello son inconsistentes con un ahorcamiento.
Asimismo, existen chats que revelan coordinaciones con un comandante de la policía para un presunto pago.
La madre de Leila, Rosa Zavaleta, asegura que su hija fue asesinada y que el caso ha estado plagado de irregularidades desde el primer momento.
El cuerpo fue descolgado por la amiga de la víctima, Fernanda Jara, y su madre antes de que llegara la policía, contaminando la escena del crimen y evitando que las autoridades observaran la posición original del cadáver.
Un peritaje independiente realizado por el doctor Carlos Chirinos determinó que el suicidio es biomecánicamente imposible.
La puerta donde supuestamente se habría colgado Leila mide 1.95 metros de altura, mientras que ella medía 1.59 metros, una diferencia de 15 centímetros que imposibilita una tracción cervical fatal.
“Es imposible desde el punto de vista biomecánico que una persona se pueda ejercer una tracción a nivel cervical para generarse un ahorcamiento con un evento fatídico”, declaró el médico forense, Carlos Chirinos.
Además, un perito grafotécnico analizó la supuesta carta de despedida atribuida a Leila y concluyó que no coincide con su puño y letra.
“La muestra grafística encontrada en la escena de muerte, al compararlas con la muestra grafística de la occisa, no tienen convergencia gráfica, es decir, no corresponden al puño de la letra”, señaló el experto en escena de crimen, Carlos Chirinos.
La propia Fiscalía reconoce que el teléfono de Leila fue enviado a la División de Alta Tecnología de Lima, pero hasta la fecha no ha retornado el informe pericial, una pieza clave para esclarecer los hechos.
Pese a ello, la fiscal del caso pretende archivar la investigación.
Los chats deslacrados de los teléfonos de la familia Jara revelan coordinaciones extrañas el mismo día de la muerte de Leila.
En uno de ellos, la madre de Fernanda le dice a su hija: “Fer, su tarjeta de tu papá, su DNI, para que pague, se va a pagar”, en referencia al comandante Sánchez, un oficial de la policía que habría sido contactado para asesorar a los implicados.
La madre de Leila cuestionó por qué los implicados contactaron a un comandante de la policía antes de avisar a la familia de la víctima.
“Ante la llamada le dan la dirección de donde mi hija aparece muerta y los bomberos me dicen que llame al 105. O sea, ellos estaban en constante comunicación”, declaró Rosa Zavaleta.
El comandante Sánchez, contactado por este medio, negó conocer a la familia Jara y dijo estar retirado de la policía, pero su número aparece en los chats del deslacrado telefónico.
La abogada de Charlie, la pareja de Leila, se negó a declarar. Mientras tanto, la familia de la víctima, ahora asesorada por el doctor Chirinos de manera gratuita, confía en revertir el archivamiento.
“Los que lo hicieron deben de pagar lo que hicieron”, sentenció la madre de Leila, mientras la lucha por la justicia continúa contra el tiempo.