
La Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF) confirmó el inicio de los primeros vuelos reales de aviones de combate F-16 Fighting Falcon pilotados por agentes de Inteligencia Artificial. El hito, desarrollado junto a la agencia DARPA bajo el programa VENOM, acerca al Pentágono más que nunca a la era de la guerra aérea completamente autónoma.
El secreto detrás de esta hazaña no requirió construir un avión desde cero, sino adaptar un conjunto de hardware y software que se instala sobre el F-16 estándar, haciendo que funcione como una capa adicional que asume el control del avión sin alterar su sistema original.
A pesar de que la IA lleva el control del vuelo, un piloto humano permanece en la cabina. Su rol no es manejar la nave, sino supervisar los algoritmos y recuperar el control manual instantáneamente presionando un interruptor si algo sale mal.
El camino para lograr que un caza de combate sea maniobrado por un no humano exigió años de preparación previa. Desde 2024, los algoritmos acumularon miles de horas de prueba en simuladores de alta precisión.
En junio de este año iniciaron las comprobaciones de sistemas en la Base Aérea de Eglin (Florida), y para julio la IA tomó por primera vez el control total del avión en plena misión.
A diferencia de prototipos experimentales anteriores (como el X-62A Vista), los F-16 del programa VENOM son aviones de combate estándar en servicio. Esto demuestra que cualquier plataforma militar existente puede transformarse en una nave autónoma.
El programa servirá como banco de pruebas para desarrollar la IA de los futuros Collaborative Combat Aircraft (CCA): una nueva generación de drones de combate sin tripulación que acompañarán a los cazas tripulados en misiones extremas y combates más allá del alcance visual.
Pese al entusiasmo, los altos mandos militares piden cautela. El general de brigada James “Fangs” Valpiani, director del programa en DARPA, aclaró que la tecnología aún enfrenta desafíos: “Todavía es necesario responder a cuestiones relacionadas con la confianza, la fiabilidad y el comportamiento de estos sistemas en situaciones reales de combate”.
En simple: la IA ya vuela, pero la decisión final sigue estando en manos humanas.
– Avión: F-16 Fighting Falcon estándar (no prototipo).
– Ubicación: Base Aérea de Eglin, Florida (EE. UU.).
– Sistema: Venom Autonomy Kit (VAK).
– Tripulación: Piloto humano presente solo como supervisor de seguridad.
– Control manual: Se activa de forma instantánea mediante un interruptor.
– Meta: Crear algoritmos para los futuros drones de combate colaborativos.