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Para los futbolistas de élite, el partido no comienza cuando pisan el campo. Según una investigación científica, el cuerpo de los jugadores empieza a prepararse desde el momento en que despiertan, gracias a una respuesta hormonal relacionada con el estrés y el rendimiento deportivo.
Según el estudio de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y University College London, reveló que los niveles de cortisol en futbolistas de élite aumentan significativamente durante las mañanas de competición, activando mecanismos que ayudan al organismo a afrontar el esfuerzo físico y mental.
La investigación analizó muestras de saliva de 190 atletas de alto nivel, incluyendo futbolistas profesionales, para estudiar la llamada Respuesta del cortisol al despertar (CAR, por sus siglas en inglés).
Los resultados mostraron que los deportistas presentaron un incremento del 82,1% en sus niveles de cortisol durante las mañanas de partido, frente al 24,7% registrado en días de descanso.
Según los investigadores, esta reacción funciona como un sistema natural de “encendido” que aumenta el estado de alerta, moviliza energía y prepara al cuerpo antes de competir.
El estudio publicado en la revista científica ‘Psychoneuroendocrinology’ sostiene que esta activación hormonal no ocurre solo como reacción al estrés, sino como un mecanismo anticipatorio.
Manuel Jiménez, investigador de UNIR y autor principal del estudio, explicó: “El cerebro actúa como un sistema predictivo: anticipa la importancia del desafío que está por venir y pone en marcha una respuesta en cascada que prepara al cuerpo para rendir al máximo incluso antes de que comience la competición”.
Esta respuesta permite que los jugadores lleguen al partido con mayor preparación física y mental.
Los investigadores encontraron diferencias individuales en la forma en que cada deportista responde antes de competir.
El estudio detectó una variabilidad del 47,3% entre los atletas, lo que indica que cada jugador posee un nivel particular de activación previo al partido.
Por ello, los cuerpos técnicos podrían utilizar la medición del cortisol como una herramienta para conocer si un futbolista llega demasiado activado o, por el contrario, con una respuesta insuficiente.
Aunque el cortisol cumple una función clave en la preparación del organismo, niveles desajustados podrían perjudicar el desempeño.
Los especialistas señalan que alteraciones en el descanso, exceso de presión o cambios en la rutina durante grandes torneos pueden afectar la respuesta hormonal de los jugadores.
Además, investigaciones previas del equipo indican que el estrés puede estar relacionado con un mayor riesgo de lesiones musculares en futbolistas profesionales.
El estudio también encontró que los futbolistas de élite experimentan una respuesta biológica al estrés similar a la de atletas de disciplinas individuales.
Los investigadores explican que, aunque en el fútbol la responsabilidad se comparte entre varios jugadores, el nivel de exigencia de la alta competencia genera una fuerte activación del organismo.
“En el nivel de élite mundial, el cuerpo de un futbolista se activa con la misma intensidad por la mañana que el de un atleta que compite solo. La élite unifica la presión biológica”, señaló Jiménez.
Los resultados abren nuevas posibilidades para que equipos profesionales puedan ajustar entrenamientos, descanso y estrategias psicológicas según la respuesta biológica de cada jugador.
Así, el cortisol en futbolistas de élite se convierte en un indicador que podría ayudar a optimizar el rendimiento antes de los partidos más importantes.
