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Las gestiones municipales que se van dejan tráfico, pistas con huecos eternos y basura en las calles de Lima, según constató Ocurre Ahora en un recorrido por varios distritos a pocos días de los comicios municipales y regionales.
El reporte registró mafias de parqueadores, recojo de basura casi nulo y obras anunciadas que no se ejecutaron.
En el distrito de La Victoria, las calles están tomadas por mafias de parqueadores, mientras que el recojo de basura en algunos sectores es casi nulo, como en la avenida donde opera la cachina.
En la Raimondi, poco o nada se ha hecho para evitar que las mecánicas se apropien de la vía pública. Un vecino del distrito afirmó: “Mala higiene, feísimo. ¿Cómo se va a ver así?
En El Agustino, en una avenida se anuncia una obra de pistas y veredas nuevas, pero los trabajos aún no se llevan a cabo.
La mayoría de vecinos son de la tercera edad y los huecos en pistas y veredas representan un peligro latente.
Una vecina del distrito declaró: “Ojalá que lo termine con los niños, no, a veces siempre pasamos, a veces las personas adultas mayores merecemos que esté bien, pues mira cómo está toda la pista”.
En Puente Nuevo, las largas colas de combis se apoderan de la vía que sirve para ingreso a San Juan de Lurigancho.
En este distrito se han ejecutado obras en avenidas principales de tránsito vehicular, aunque es uno de los epicentros conocidos de la delincuencia como la extorsión y el sicariato.
En el Rímac, distrito convulsionado, no se ve gran avance de obras públicas; por el contrario, sus estructuras antiguas de balcones de madera son un peligro para vecinos y extraños que caminan por sus calles.
En San Martín de Porres, uno de sus mercados principales es un foco de infecciones con basura regada en sus alrededores.
También se ven cables de servicio público que cuelgan casi hasta el piso. Los vecinos esperan pronta solución a los retos y promesas inconclusas.