Google lanza su primer satélite y pone sus chips de IA en órbita

Google quiere comprobar si sus chips de inteligencia artificial pueden resistir el espacio y servir algún día como base para centros de datos en órbita.

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Google dio el primer paso de su proyecto Suncatcher, una iniciativa que explora si los centros de datos podrían operar algún día fuera de la Tierra. Un cohete Falcon 9 de SpaceX despegó desde California con un pequeño satélite que lleva cuatro unidades de procesamiento de tensor (TPU), los chips que la compañía utiliza para sus sistemas de inteligencia artificial.

El experimento busca responder una pregunta clave: ¿pueden estos procesadores funcionar de manera estable en las condiciones del espacio? Entre los principales desafíos están la radiación, la generación de calor y la disponibilidad de energía.

¿Qué es el proyecto Suncatcher?

Suncatcher es una investigación de largo plazo con la que Google analiza la posibilidad de desarrollar centros de datos en órbita con capacidades similares a las infraestructuras que actualmente funcionan en tierra.

El satélite fue desarrollado junto con Planet Labs y tendrá una vida útil de un año. Su órbita está diseñada para mantener los paneles solares orientados hacia el Sol y aprovechar al máximo la energía disponible.

Aun así, el dispositivo tendrá una capacidad limitada. Generará una cantidad de energía equivalente a la que consume un microondas y sus chips ejecutarán operaciones sencillas en periodos de alrededor de 15 minutos.

Durante esas ventanas, el sistema podrá comunicarse con Gemini, la inteligencia artificial terrestre de Google. La compañía prevé lanzar otros dos dispositivos similares en 2027 para comenzar a probar la comunicación entre satélites.

Radiación y calor, los grandes desafíos

Uno de los principales riesgos para los chips es la radiación espacial, que puede provocar fallos. Google realizó pruebas en tierra con un haz de protones en la Universidad de California en Davis para simular esas condiciones.

La compañía asegura que sus chips funcionaron “notablemente bien” y que podrían soportar más radiación de la que recibirían durante cinco años en órbita. Sin embargo, nuevas pruebas mostraron ligeramente más errores lógicos cuando el equipo corrigió un montaje que inicialmente protegía demasiado los procesadores.

El calor también representa un problema. En el espacio no existe aire que permita disiparlo de forma natural, por lo que los satélites necesitan sistemas adicionales para radiarlo. Esto limita actualmente la capacidad de cómputo que puede alcanzarse en órbita.

Además, el proyecto enfrenta otros retos, como la rápida obsolescencia de los procesadores y el costo de enviar una gran cantidad de satélites equipados con inteligencia artificial.

¿Para qué llevar centros de datos al espacio?

Las grandes tecnológicas consideran que la órbita podría ofrecer una alternativa a algunos problemas de los centros de datos terrestres, especialmente por su consumo de energía y agua y la oposición que pueden generar estas instalaciones.

La idea, sin embargo, todavía está lejos de reemplazar los servidores tradicionales. El objetivo apunta más bien a crear redes de cientos de satélites conectados por láser que puedan realizar tareas de cómputo, almacenar datos de máximo secreto o funcionar como respaldo si fallan los servidores en tierra.

En el mejor de los escenarios, esta infraestructura espacial funcionaría como un complemento y no como un sustituto de los centros de datos terrestres.

Google calcula que desarrollar este concepto podría tomar unos 15 años.

La compañía no es la única que explora esta posibilidad. Starcloud ya puso en órbita en noviembre de 2025 un satélite con una GPU de Nvidia y prevé un segundo lanzamiento. La diferencia es que Google está probando tecnología propia, desarrollada para sus sistemas de inteligencia artificial.

Por ahora, el primer experimento de Suncatcher servirá para determinar si sus TPU pueden recibir energía, gestionar el calor y ejecutar modelos de IA en el entorno espacial.