Haaland confiesa cuál es su sueño fuera del fútbol: “Deseo tener una granja y alimentar a las vacas”

El campeón de Noruega que derrotó a Brasil, sorprendió a todos al confesar qué es lo más disfruta hacer

Detrás de la imponente figura de Erling Haaland, el letal delantero que domina el fútbol mundial con su descomunal potencia física, se esconde una faceta completamente alejada de los reflectores y los estadios llenos.

Mientras la mayoría de sus colegas opta por pasar sus vacaciones en yates de lujo o playas exclusivas, el atacante noruego encuentra su verdadero equilibrio en la tranquilidad de la vida campestre. Manejar tractores, recorrer terrenos rurales y alimentar al ganado son las actividades que prefiere para desconectarse de la alta competencia.

Para el goleador, este entorno representa la terapia perfecta contra la presión mediática, un espacio de sanación mental donde, según sus propias palabras, logra sentirse auténtico: “En el campo soy realmente yo todo el tiempo”.

Esta profunda conexión con la naturaleza no solo dicta cómo pasa sus días libres, sino que también define de forma estricta su rendimiento en la cancha a través de una rigurosa alimentación basada en la producción local.

Con un consumo que ronda las 6,000 calorías diarias, la dieta de Haaland es un tributo directo al trabajo agropecuario, destacando la ingesta de leche, huevos, miel y piezas que pocos deportistas tradicionales consideran: “Ustedes no comen esto, pero a mí me preocupa cuidar mi cuerpo (…) Creo que lo más importante es consumir alimentos de calidad y, si es posible, producidos localmente”, explicó el futbolista.

Haaland y su sueño de tener una granja cuando salga del fútbol

El verdadero impacto de esta pasión rústica quedó en evidencia cuando el noruego sorprendió al mundo entero al confesar cuál es su máximo sueño para el futuro, revelando los planes que tiene proyectados para el momento en que decida colgar los chimpunes de forma definitiva.

Haaland tiene claro que su destino a largo plazo no está en las oficinas de un club ni en los banquillos de suplentes, sino convirtiéndose en un productor agropecuario hecho y derecho: “Creo que tendré una pequeña granja después de jubilarme. No sé dónde será, pero estoy bastante seguro de que tendré algunos animales, un par de cabras… ya veremos”, confesó con ilusión.