
‘La Bella Luz‘ tardó más de 30 años en consolidarse como una de las orquestas más populares de la cumbia peruana.
Lo que comenzó como un proyecto familiar en Monsefú (Chiclayo) llegó a llenar grandes escenarios. Sin embargo, una denuncia y conflictos internos terminaron por opacar el mejor momento de la agrupación.
La orquesta fue fundada en 1994 por la familia Custodio Chavesta en Monsefú. En sus inicios se presentó bajo el nombre FACUCHA, acrónimo de Familia Custodio Chavesta.
Más adelante adoptó el nombre La Bella Luz, en homenaje a su abuela Luz, tras recibir la recomendación de elegir una denominación con mayor proyección comercial.
Los primeros años estuvieron marcados por presentaciones en matrimonios, barrios y escenarios locales, interpretando principalmente covers mientras buscaban hacerse un espacio en la cumbia. Con el paso del tiempo, sus canciones comenzaron a sonar en radios de Chiclayo y su presencia en internet permitió que la agrupación ampliara su alcance.
A partir de 2001 también renovó su propuesta artística al otorgar mayor protagonismo a las bailarinas en escena, aunque el reconocimiento nacional aún demoraría varios años en llegar.
El punto de quiebre llegó en 2022, cuando la agrupación empezó a ganar notoriedad en Lima. Desde entonces, sus temas alcanzaron mayor difusión y la orquesta inició una etapa de crecimiento sostenido.
Otro de los cambios importantes fue la renovación de su delantera artística con una mayor presencia de voces femeninas. Paralelamente, Óscar Custodio Jr. impulsó una estrategia enfocada en fortalecer las redes sociales e incrementar la inversión en la producción de los conciertos, incorporando pantallas, iluminación y una puesta en escena de mayor nivel.
Esa apuesta permitió que ‘La Bella Luz’ se consolidara entre las agrupaciones más populares del género y fortaleciera su presencia en importantes escenarios del país.
Cuando atravesaba uno de los momentos más exitosos de su carrera, la historia de La Bella Luz dio un giro inesperado. La denuncia por acoso sexual presentada por la cantante Naldy Saldaña, junto con una serie de decisiones internas, afectaron la estabilidad de la agrupación.
Así, la orquesta que durante décadas luchó por abrirse camino en la cumbia pasó de un periodo de crecimiento sostenido a una etapa de incertidumbre, que hoy deja en duda el futuro del proyecto musical.