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La Asociación Peruana de Empresas Turísticas, (Apetur), inició un paro de tubulares en Huacachina que cumple su segundo día, en reclamo por la suspensión del servicio turístico dispuesta por las autoridades.
Los empresarios exigen una reunión con el ministro de Transportes, Rafael Rey, y piden formalizar las unidades destinadas a los recorridos por la arena.
Rubén Camargo, representante de los empresarios, declaró que ninguna autoridad los ha paralizado y que la medida es una decisión propia en voz de protesta.
Según Camargo, la fiscalía intervino el día 11 y pidió la suspensión porque las unidades no reúnen los requisitos correspondientes para prestar el servicio.
Camargo reconoció que ha habido inconvenientes en las pequeñas vías pavimentadas para ingresar al parque donde se estacionan, y admitió que algunos compañeros han tenido una mala práctica.
“Estamos en corrección de todos estos temas por el tema de seguridad de cada uno de los visitantes”, declaró. Añadió que las fallas generalmente no han sido mecánicas, sino humanas, de quien maneja el vehículo.
El representante sostuvo que el filtro para los conductores lo tienen que hacer las autoridades, a las que acusa de haberlos dejado solos.
Señaló que cuando eran un vehículo autorizado por la municipalidad no tenían estos inconvenientes y que ahora, con más de 300 unidades, ya no hay control.
Afirmó que muchas empresas nuevas han ingresado y que esas empresas nuevas son las que han estado haciendo los percances. “Los nuevos no están controlados, no han sido verificados”, dijo.
Camargo indicó que el gobierno regional no puede emitir una cantidad exacta de vehículos ni de conductores, y que no cuentan con estadísticas porque no tienen la cantidad de clientes que ingresan a la parte de conservación. Precisó que mueven entre 1.500 a 1.800 personas diarias.
La fiscalía pidió la suspensión del servicio como prevención del delito, según se informó durante la transmisión.