Un ingeniero informático identificado como David Hernández de la Cruz, de 32 años, captaba a jóvenes universitarias con falsas ofertas de trabajo.
Entre las víctimas se cuentas a modelos o anfitrionas para luego hackear sus teléfonos, extorsionarlas con fotos íntimas y obligarlas a mantener encuentros sexuales en hostales del distrito de San Miguel.
La División Contra la Trata de Personas (DIRITPTIM) detuvo al sujeto, que manejaba 52 líneas telefónicas y se hacía pasar por mujer, tras la denuncia de varias víctimas, aunque la Policía sospecha que hay más agraviadas.
Hernández se hacía pasar por una estudiante universitaria y se acercaba a jóvenes en ferias o actividades dentro de los campus. Su objetivo era ofrecerles falsos empleos como modelos, anfitrionas o “novias virtuales”.
El sujeto les entregaba un número telefónico y, semanas después del primer contacto, les pedía fotos personales. Con estas imágenes hackeaba sus dispositivos para acceder a toda su información privada, incluido el árbol genealógico familiar.
Luego las citaba en centros comerciales, les cambiaba la ubicación a un hostal cercano y las grababa durante los encuentros sexuales para seguir extorsionándolas.
Las cámaras de seguridad de los hostales donde llevaba a sus víctimas permitieron identificar a Hernández. Esto facilitó su captura a pesar de que solía registrarse con identidades falsas como Cristian Soto Carvajal o Augusto Soto de la Cruz.
Durante el operativo en su vivienda, la Policía encontró tarjetas, laptops y un récord de víctimas que confirmaban al menos seis casos, todas menores de 20 años.
El sujeto, que convivía con su pareja y una hija de 2 a 3 años, fue detenido y recibió 15 meses de prisión preventiva por el delito de explotación sexual.
El testimonio del padre de una de las agraviadas reveló que Hernández no solo extorsionaba a las jóvenes, sino que las obligaba a reclutar a otras mujeres para seguir el mismo ciclo de explotación.
“Si no colaboras, vamos a matar al papá o algún familiar”, eran las amenazas directas que recibían las víctimas. Para intimidarlas aún más, el sujeto les demostraba tener acceso a sus fichas RENIEC y a datos familiares comprados en el mercado negro.
La Policía continúa investigando para identificar a más agraviadas y determinar si el sujeto actuaba con cómplices.