
Tras haber deslumbrado en su debut goleando a Croacia, la selección de Inglaterra dejó muchas dudas al empatar 0-0 frente a Ghana por la segunda fecha del Grupo L. El conjunto británico lució completamente estancado, sin ideas ofensivas y perdiendo una oportunidad de oro para sellar su clasificación a dieciseisavos.
El encuentro estuvo marcado por la nula efectividad en ataque de los dirigidos por Gareth Southgate, pese a que controló la posesión del balón la mayor parte del juego, pero chocó constantemente contra el muro defensivo propuesto por el ordenado equipo africano.
Este compromiso también se convirtió en el primer partido del presente torneo mundialista en el que ninguna de las dos selecciones logró un solo tiro al arco durante el primer tiempo. El primer disparo directo a puerta por parte de los ingleses llegó recién a los 60 minutos de juego, dejando en evidencia su alarmante falta de imaginación.
El dramatismo apareció recién en los minutos finales del compromiso, cuando la desesperación ya se había apoderado del cuadro europeo: El juvenil Nico O’Reilly conectó un potente cabezazo que se estrelló en el travesaño de Ghana.
En el rebote de esa misma jugada, el capitán e histórico anotador Harry Kane mandó el balón inexplicablemente por encima del arco, desperdiciando la opción más clara del partido.
A pesar del desabrido empate, el resultado mantiene a Inglaterra y Ghana con vida porque cada una con 4 puntos. Ambas selecciones quedan atentas al desenlace del compromiso entre Panamá y Croacia, que juegan más tarde este martes para cerrar la jornada del grupo.