
Instagram ha decidido renovar su identidad visual al jubilar su clásica tipografía en cursiva, vigente desde 2016, para dar paso a un diseño de letras de imprenta minúsculas. La plataforma de Meta busca apostar por el minimalismo que domina las marcas actuales; sin embargo, el cambio ha dividido drásticamente a la comunidad digital, donde muchos catalogan la propuesta como genérica y carente de personalidad.
Fue el propio CEO de la aplicación, Adam Mosseri, quien presentó el logotipo en sus plataformas oficiales para justificar la actualización: “El logotipo en la parte superior de la aplicación no había cambiado en 10 años, así que era hora de renovarlo. Un diseño más limpio y moderno, con referencias al original y la sencillez y el cuidado que siempre han caracterizado a Instagram”.
A pesar de las intenciones de la compañía por refrescar la imagen de la red social, la reacción de los usuarios no se hizo esperar y las críticas se centraron rápidamente en el trazo de la letra ‘R’.
Diversos internautas señalaron que la tipografía resulta confusa y dificulta la lectura del nombre de la marca, originando comentarios irónicos en las redes sociales: “¿Soy yo o se lee: instagzam?”, recriminó un usuario, mientras que otros añadieron “Instagwam: como lo pronunciaría un niño pequeño. Perfecto”.
Por su parte, el analista de redes sociales Matt Navarra compartió una postura mucho más optimista sobre la estrategia visual de Meta, anticipando el debate que se generará entre los especialistas del sector: “Los diseñadores se lo van a pasar en grande criticándolo.
La verdad es que me gusta. Fresco, moderno, fiel al original. Aunque algunos dicen que se lee: Instazzam. Me encanta”. Con este cambio, Instagram suma un nuevo capítulo a sus transformaciones estéticas, tal como ocurrió en su momento cuando reemplazó el ícono de la cámara fotográfica clásica por el degradado multicolor.
El rechazo hacia el nuevo trazado demuestra lo sensible que resulta modificar elementos visuales consolidados en aplicaciones de uso masivo. La confusión generada por la letra ‘R’, que para miles de usuarios simula una ‘Z’ o una ‘W’, reaviva la discusión sobre si las tendencias de simplificación estética sacrifican la accesibilidad y la identidad histórica de las plataformas digitales a cambio de un minimalismo genérico.