Inteligencia artificial y robots en residencias: El desafío ético frente a la asistencia humana tradicional

El auge global de la AgeTech promete mitigar la soledad de las personas mayores y optimizar los cuidados

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El envejecimiento demográfico global y la falta de personal asistencial han convertido a Australia en el campo de pruebas de la denominada AgeTech, un ecosistema donde la inteligencia artificial, los sensores de movimiento, los robots sociales y la realidad virtual buscan transformar el cuidado geriátrico.

Con proyecciones industriales que apuntan a que la población mayor de 60 años superará los 2.000 millones a nivel mundial para el año 2050, el despliegue técnico intenta garantizar que los adultos mayores prolonguen su autonomía en el hogar o reciban mejor atención en los centros residenciales.

No obstante, la comunidad científica e investigadoras como Wendy Moyle, directora del laboratorio de robótica social de la Universidad Griffith, advierten que esta transición digital debe complementar la labor de los cuidadores para liberar tiempo de interacción humana, y jamás usarse como un sustituto del afecto o una barrera que oculte los problemas de fondo del sector.

Los entornos de realidad virtual ya se emplean activamente en diversas residencias, como el centro St. Vincent’s Care en Queensland, donde mediante pantallas y ambientaciones físicas los usuarios simulan viajes por Europa para reducir el aislamiento y reactivar la memoria.

Entidades como la organización Aged Care Research and Industry Innovation Australia sostienen que estos estímulos visuales, impulsados también por firmas especializadas como MyndVR o Rendever, son herramientas eficaces en terapias de reminiscencia para pacientes con demencia, mejorando la cognición, la orientación espacial y mitigando dolores crónicos.

Paralelamente, los robots de compañía con aprendizaje automático, como el modelo políglota Abi de la empresa Andromeda Robotics, ganan terreno en el acompañamiento diario al ser capaces de registrar facciones, interpretar estados de ánimo y sostener diálogos en decenas de idiomas.

De la automatización del hogar al cuestionamiento ético del “rescate tecnológico”

La tecnología también se traslada al entorno domiciliario con el desarrollo de dispositivos portátiles que monitorizan constantes vitales, sensores acústicos con IA como Sensi.AI para identificar declives cognitivos, y plataformas de seguimiento diario como CarePredict.

A ello se suman mobiliarios avanzados como camas con rotación postural automática o grúas de transferencia, además de robots logísticos como Moxi de Diligent Robotics, diseñados para aliviar la carga física del personal de salud. Sin embargo, Moyle recalca que muchos de estos inventos se diseñan a espaldas de los profesionales médicos y de los propios usuarios, provocando rechazo debido a su escala y falta de empatía, dado que la gran mayoría de los robots carecen por completo de respuestas emocionales genuinas.