
Korina Rivadeneira explicó que aunque en los primeros años de romance con Mario Hart, sus distintas personalidades y formas de ver la vida funcionaban como un elemento de unión, pero que la situación cambió de manera drástica con la llegada de la maternidad.
Las discrepancias en sus pensamientos y estilos de vida se hicieron más evidentes al afrontar el cuidado de su hija, una etapa en la que no consiguieron hallar un punto de encuentro como pareja.
La venezolana relató que atravesó largas jornadas con pocas horas de sueño e incluso debió trasladar a su pequeña a los sets de grabación para no desatender sus compromisos de trabajo, y detalló que con el piloto tenían un acuerdo de distribución equitativa de gastos al 50% desde el inicio de la convivencia, una exigencia económica que, combinada con su rol de madre y trabajadora, terminó por sobrepasarla emocionalmente.
El nivel de agotamiento llevó a Korina Rivadeneira a plantear en su momento la posibilidad de una separación. La modelo recordó que la lejanía de su familia y la ausencia de un núcleo cercano de contención en el Perú influyeron profundamente en su estado del ánimo durante aquel episodio.
A pesar del desgaste acumulado, la pareja optó por continuar compartiendo la crianza de sus hijos bajo las mejores condiciones posibles, rescatando los momentos valiosos que construyeron juntos al inicio de su historia.