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Lunes 06 de Diciembre 2021

La trágica historia de David Reimer, el niño que fue obligado a vivir como una niña

A consecuencia de un accidente siendo un bebé, un doctor propuso que se le hiciera una reasignación de sexo.

Errores médicos, desinformación y una serie de malas decisiones, de esa manera podría definirse el trágico destino de David Reimer, cuya vida pareció marcada desde el principio de su nacimiento y ha quedado tristemente registrada en los libros de psiquiatría.

David nació en 1965 en la ciudad de Winnipeg, al oeste de Canadá. Por entonces no se llamaba David. Sus padres, dos adolescentes llamados Janet y Ron, le pusieron el nombre de Bruce. Tuvo un hermano gemelo al que llamaron Brian. Cuando los bebés tenían alrededor de ocho meses, llegó la primera tragedia en una vida marcada con ellas. Aunque estaban sanos mostraban signos de dificultad para orinar, por lo que se les diagnosticó fimosis y se concluyó que había que operarlos. El urólogo encargado de realizar la operación utilizó un método de cauterización con corriente eléctrica que abrasó los genitales de Bruce. Brian no fue operado y se curó naturalmente de la fimosis.

Los padres del niño, preocupados porque la lesión pudiera marcar su vida sexual y su felicidad, decidieron llevarlo a Baltimore a la consulta de un conocido psicólogo llamado John Money. Money había investigado y escrito varios trabajos sobre el desarrollo sexual y los roles de género, a partir del estudio de pacientes intersexuales. Sostenía que la identidad sexual se aprendía en la infancia, que era una construcción social y que podía cambiarse. El matrimonio lo había visto en un programa de televisión canadiense, y creyeron que podía ayudar a Bruce. Después de estudiar el caso, Money los convenció para que se le hiciera una reasignación de sexo porque sería lo más beneficioso para su vida futura, y cuando iba a cumplir dos años se le practicó una orquiectomía y se le extirparon los testículos. Era 1967.

Con el fin de dar coherencia al nuevo cuerpo de Bruce, el médico insistió en que se le criase como una niña y no se le contase jamás la historia de lo que había sucedido. A partir de entonces, sus padres decidieron llamarla Brenda. Además de la operación, se sometió a un tratamiento con estrógenos, y el doctor decidió controlar la evolución del caso (al que se denominó caso John/Joan) para ver cómo crecía Brenda. Hasta 1975, cuando Money publicó el estudio, parecía que la transición había sido un éxito. “Su comportamiento es claramente como el de una niña, muy distinto de las maneras de chico de su hermano gemelo”, llegaría a escribir.

Pero no era así. Según se supo después, los Reimer mentían sobre la situación de Brenda cada vez que visitaban la consulta de Money. David Reimer confesaría años después que jamás sintió que encajase, que en el colegio se reían de sus formas “poco femeninas” y se negaba a ponerse los vestidos que sus padres compraban. Las visitas al doctor suponían un auténtico trauma para David, y según contaría más tarde el doctor Money obligaba a los gemelos a hacer distintas posturas sexuales y le mostraban fotografías de hombres desnudos para reforzar su sexualidad. Brian desarrolló esquizofrenia. Bruce/Brenda advirtió a sus padres con tan solo 13 años que se quitaría la vida si tenía que volver a acudir a la consulta del doctor. Fue así como sus padres decidieron contarle finalmente la verdad sobre su reasignación. A los 14 años decidió asumir una identidad masculina y pasó a llamarse David, publica El Confidencial. 

El doctor Money archivó el caso y no volvió a hablar de él ni de su supuesto éxito. David, por su parte, se sometió a un tratamiento para revertir la resignación que incluyó inyecciones de testosterona, una mastectomía doble (en la adolescencia le habían dado estrógenos para que desarrollara el pecho), y dos operaciones de faloplastia. Comenzaba lo que parecía una vida normal, empezó a trabajar en un matadero y se casó con una mujer llamada Jane Fontane, con la que adoptó tres hijos. En 1997 su caso obtuvo repercusión internacional cuando le contó su historia a un sexólogo llamado Milton Diamond. Él lo convenció para que contara su historia con el fin de evitar que se repitiesen casos como el suyo. Su historia trascendió y se publicó en la revista Rolling Stone, John Colapinto escribió posteriormente un libro sobre él e incluso apareció en el programa de Oprah junto a su madre.

“Todo lo que hizo fue por amor, ¿cómo podría odiar a mi madre por ello?”, señala David en la entrevista. Oprah pregunta a Janet si cree que su hijo debería odiarla y ella asegura odiarse a sí misma. “Tenía fe absoluta en el doctor. Hice lo que creía que sería mejor, pero cuando él se rebeló contra ello comenzaron las dudas”. David admite que jamás se sintió encajar en los cánones de lo que significaba ser una mujer. “No estaba interesado en las Barbies, me gustaba escalar a los árboles y esas cosas. Intenté maquillarme y salió fatal, un chico me dio un beso en la mejilla en una ocasión y no me gustó. Me sentía muy solo”.

Brian, el hermano gemelo de David, falleció por sobredosis de barbitúricos en 2002, incapaz de superar el remordimiento y el dolor por la situación de su hermano. En 2004, su mujer anunció que quería separarse de él. El 5 de mayo David aprovechó una ausencia de ella para coger una recortada, condujo hasta una tienda de comestibles, se estacionó y se disparó en la cabeza. Tenía 38 años. Está enterrado en su ciudad natal.

Foto: Captura.