Farhad Andrea Monzón y Nadia Edith Urtecho suplicaron por su vida antes de ser ejecutadas por tres sicarios vestidos de policías durante el secuestro del empresario minero Jenss Lara en Trujillo.
Se escucha a una de ellas decir “No me mates, por favor” desde el asiento trasero del vehículo, mientras el pistolero se acercaba a su ventana sin mostrar piedad.
La fiscalía, a cargo del coordinador contra el crimen organizado Jorge Chávez Cotrina, corre contra el reloj: faltan 10 días para que venza la detención preliminar de los 5 implicados.
Los sicarios realizaron un seguimiento por las principales calles de Trujillo antes de que uno de ellos intentara llevarse el auto del empresario.
El pistolero tenía acento venezolano, según dos testigos que lo transportaron en un auto. Los sicarios secuestraron a Jenss Lara para luego acribillar a las dos jovencitas que estaban en la camioneta del empresario minero.
El fiscal Jorge Chávez Cotrina informó que los 5 detenidos no han confesado formalmente. Además, no puede asegurar su participación en la masacre porque, por estatura, no coinciden con los integrantes del grupo armado que se ve en los videos.
Un peritaje privado determinó que uno de los pistoleros mide 1.72 metros, mientras que los detenidos tienen una altura promedio de 1.65 metros.
Por su parte, la fiscalía solicitó pericias antropológicas para confirmar si su contextura física corresponde a la de los sicarios. Las pesquisas apuntan a un ajuste de cuentas de la banda Los Pulpos en una guerra de cobro de cupos con La Jauría, aunque se trata de una hipótesis que se maneja en la investigación.
La familia del empresario señala que malos policías participaron en el secuestro. Lara Tantaquilla, quien aún no declara, alista una conferencia de prensa para este fin de semana.
El ministro de Defensa, Rafael Belaúnde, sostuvo una conversación con uno de los detenidos, César García Rivera, “Polacho”, sin la participación de un fiscal, lo que generó cuestionamientos.