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Lucy podría cambiar de nombre científico más de medio siglo después de su descubrimiento. El famoso fósil encontrado en Etiopía en 1974 pertenece actualmente a la especie Australopithecus afarensis, pero una nueva propuesta plantea incorporarla al género Homo y denominarla Homo afarensis.
La idea pertenece a Ian Towle, investigador del Monash Biomedicine Discovery Institute, quien plantea revisar la clasificación de nuestros antiguos parientes a partir de décadas de hallazgos, estudios genéticos de primates actuales y árboles evolutivos.
Sin embargo, no se trata de un cambio oficial. La clasificación de Lucy continúa como Australopithecus afarensis y la propuesta necesitaría el respaldo de otros investigadores para modificarla.
Según Towle, Australopithecus no representa una única rama evolutiva. Algunas especies que hoy forman parte de este género tendrían una relación más cercana con Homo o Paranthropus que con otros Australopithecus.
La frontera entre estos grupos también se volvió menos clara con nuevos descubrimientos. En 1983, el tamaño cerebral y otras características ayudaron a establecer diferencias entre Australopithecus y Homo. Pero hallazgos posteriores mostraron que varios rasgos aparecieron en distintas combinaciones y momentos.
Uno de los ejemplos es Homo naledi, hallado en una cueva de Sudáfrica. Esta especie tenía un cerebro dentro del rango de Australopithecus y conservaba adaptaciones relacionadas con la capacidad de trepar. Otro caso es Homo floresiensis, de Indonesia, que mantuvo una estatura corporal pequeña.
Estos fósiles dificultan utilizar el tamaño del cerebro como una frontera definitiva. Lo mismo ocurre con el bipedismo y el uso de herramientas. “Los cerebros grandes, el bipedismo terrestre completo y el uso de herramientas no forman un paquete ordenado”, señaló Towle.
La propuesta plantea ampliar el género Homo para reunir a parientes humanos cercanos de los últimos cuatro o cinco millones de años.
El nuevo grupo comenzaría con Australopithecus anamensis y también incluiría a Kenyanthropus. En cambio, Sahelanthropus, Orrorin y Ardipithecus quedarían fuera por la falta de pruebas suficientes para incorporarlos.
De prosperar esta reorganización, Lucy dejaría de aparecer científicamente como Australopithecus afarensis y pasaría a llamarse Homo afarensis. La modificación también afectaría la forma de nombrar a otros antiguos parientes humanos.
Pero el cambio tendría un costo. Mantener nombres como Australopithecus o Paranthropus permite diferenciar grupos que coexistieron y presentaban anatomías y dietas distintas. Reunirlos bajo un Homo más amplio podría hacer más coherente el árbol evolutivo, aunque reduciría esas diferencias en la clasificación.
“Lucy se convertiría en Homo afarensis en lugar de Australopithecus afarensis”, explicó Towle a Earth.com, aunque remarcó que su planteamiento todavía no constituye un cambio oficial.
El estudio fue publicado en American Journal of Biological Anthropology y abre una discusión sobre cómo deberían organizarse los principales grupos de la evolución humana.
Por ahora, el famoso fósil mantiene el nombre con el que ha sido identificado durante décadas. La propuesta de Towle tendrá que ser evaluada y discutida por otros investigadores antes de que Lucy pueda cambiar oficialmente de género.