
Un nuevo escándalo remece la cumbia nacional tras la pública denuncia de Naldy Saldaña, exintegrante de la agrupación La Bella Luz, quien acusó al director musical del grupo de haberla acosado y tocado sin su consentimiento dentro del entorno laboral. Tras la difusión de un informe revelador sobre el caso, la conductora Magaly Medina no dudó en alzar la voz para respaldar a la joven cantante y condenar de forma tajante las imágenes expuestas en pantalla.
Durante la emisión de su programa, Medina expresó su profunda indignación al analizar el comportamiento del agresor, un hombre de 51 años con un cargo jerárquico dentro de la orquesta, y cuestionó severamente la inacción de los dueños de la agrupación tras haber sido alertados previamente por la víctima.
“Los videos que nos ha dado Naldy Saldaña, excantante, son bastante evidentes, asquerosos e indignantes desde todo punto de vista. El director tocando a la cantante; ella dice que esta denuncia también le fue hecha al propietario de esta agrupación, que sin duda debió hacer algo al respecto. Claro, ella habló con los dueños pero no pasó nada”, recriminó la periodista.
Asimismo, la conductora enfatizó que las agresiones y tocamientos indebidos en el ámbito laboral representan una vulneración inaceptable que no debe tolerarse bajo ninguna circunstancia, especialmente cuando provienen de figuras con poder directivo.
“Se supone que este tipo de acosos y tipos de tocamientos indebidos de alguien que está en tu ambiente laboral y que tiene además un cargo jerárquico dentro de esta agrupación, es algo que las mujeres no se pueden permitir (…)”, finalizó.
La denuncia de Naldy Saldaña vuelve a poner bajo el reflector la vulnerabilidad de las artistas mujeres dentro de las agrupaciones musicales y la urgencia de protocolos severos contra el hostigamiento laboral.
Al evidenciar que las quejas internas fueron ignoradas por la directiva de La Bella Luz, el caso sienta un precedente de exigencia pública hacia los propietarios de las orquestas para que asuman responsabilidad legal y moral frente a los abusos cometidos por su personal de confianza.