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Los olvidos suelen asociarse con la vejez, pero una investigación encontró diferencias en una forma específica de memoria entre personas de 50 a 60 años y adultos jóvenes. El hallazgo vuelve la mirada hacia la mediana edad, una etapa que suele recibir menos atención cuando se estudia cómo cambia la memoria con el envejecimiento.
El estudio, publicado en Cerebral Cortex y encabezado por investigadores de la Universidad de Binghamton, analizó la memoria episódica asociativa, una capacidad que permite recordar cómo se relacionan distintos elementos de una experiencia. Por ejemplo, no solo reconocer un rostro, sino recordar el lugar o la situación en que se lo vio.
Los investigadores compararon a 61 personas divididas en tres grupos: 17 jóvenes de entre 18 y 30 años, 21 adultos de entre 50 y 60 y 23 personas de entre 61 y 74 años.
Los participantes realizaron una prueba en la que debían recordar qué rostros habían sido asociados previamente con determinados objetos o escenas. Los jóvenes acertaron, en promedio, el 36% de las asociaciones.
La precisión cayó al 24% entre las personas de 50 a 60 años y al 20% entre quienes tenían entre 61 y 74 años.
La diferencia no apareció únicamente entre los adultos mayores. Las personas de 50 a 60 años recordaron significativamente menos asociaciones que los jóvenes y, en términos estadísticos, su desempeño no presentó diferencias relevantes frente al grupo de 61 a 74 años.
Para los autores, el resultado pone el foco en una etapa que suele quedar en segundo plano al estudiar el envejecimiento de la memoria.
Las resonancias magnéticas realizadas durante la investigación mostraron diferencias en el funcionamiento del hipocampo, una región relacionada con la formación y recuperación de recuerdos.
Los investigadores también comprobaron que los resultados no podían explicarse únicamente por los cambios estructurales del cerebro asociados con la edad ni por diferencias en la atención.
“Algunos de estos procesos del hipocampo comienzan a deteriorarse ya en la mediana edad. Esto sugiere que la mediana edad es realmente un punto de transición”, afirmó Ian McDonough, profesor asociado de psicología de Binghamton y coautor del estudio.
McDonough también señaló que la mediana edad es un periodo crucial para el funcionamiento de la memoria y que no debería quedar relegado frente a las investigaciones centradas en jóvenes y adultos mayores.
Aquí está la principal precisión: el estudio no demuestra que el deterioro de la memoria comience a los 50 años.
La investigación prácticamente no incluyó personas entre los 30 y los 50 años y tampoco siguió a los mismos participantes durante décadas. Por eso, sus resultados no permiten establecer exactamente cuándo comienzan estos cambios.
Lo que sí muestra el estudio es que algunas diferencias en la memoria asociadas con el envejecimiento ya son detectables entre los 50 y 60 años. Para los investigadores, estos resultados refuerzan la importancia de estudiar la mediana edad cuando se analiza cómo cambia la memoria con el paso del tiempo.