Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
Un menor de 17 años fue asesinado a cuchillazos a la salida de una fiesta en Manchay. El cuerpo sin vida del joven fue encontrado en la calle, junto a velas y flores colocadas por la familia.
El menor había salido de su casa con unos amigos para asistir a una fiesta en una vivienda de la misma cuadra.
La madre declaró que dos chicos asesinaron a su hijo: uno lo agarró por el cuello y el otro le dio puñaladas por delante. “Solo quiero justicia para mi hijo”, manifestó.
La prima del menor afirmó que fueron varias puñaladas y que se ensañaron con su primo. La madre afirmó que su hijo murió entre la una y las dos de la mañana, y que el fiscal recogió el cuerpo a las siete y media de la mañana. El joven estuvo toda la madrugada tirado y ningún vecino llamó a la policía.
La madre afirmó que detuvieron al chico y el mismo martes lo liberaron. Atribuyó la liberación a una negligencia de la fiscal
El detenido tenía 17 años al momento de los hechos y ya tiene 18 y fue capturado. La madre acudió a hacer su testimonio el día domingo y señaló que la fiscal ponía trabas y peros para que el detenido salga.
El detenido iba a ser liberado el mismo domingo, pero se quedó porque la madre hizo bulla. El día martes la fiscal no llegó.
La prima del menor declaró que hay testigos, pruebas y cámaras, pero que las personas de la zona no quisieron entregar las cámaras.
Mencionó que uno de los implicados es Edgar Alexander Condori. Identificó a la fiscal provincial civil de familia de Lurín, Micaela Guzmán Machado, como la que dio trabas desde un comienzo, y pidió que se investigue a la fiscal por haber querido soltar a los asesinos habiendo pruebas.
La madre declaró que su hijo estaba saliendo de la fiesta con amigos y en la esquina se encontró con los delincuentes que le provocaron la muerte.
Afirmó que no sabe si los atacantes participaban en la fiesta. Señaló que nadie de la cuadra ni de la vecindad les dio información ni las cámaras. La prima del menor afirmó que los sospechosos no viven en Manchay, son de otra parte.
La madre afirmó que su hijo era un chico tranquilo, que trabajaba y se dedicaba a estudiar. El padre del menor prefirió no hablar.