
Un pato con jersey y zapatillas se ha robado las miradas en el Mundial 2026, e incluso fue invitado a una conferencia presidencial en México.
El inesperado protagonista es la punta del iceberg de un “otro mundial” donde las anécdotas bizarras y el folclor popular opacan el juego.
La historia incluye una estatua humana que homenajea a un gobernante africano y un brujo ghanés que asegura haber frenado a Harry Kane con un amarre.
El pato Merlín se hizo viral tras ser captado en los festejos de la selección mexicana vistiendo un jersey a su medida y zapatillas especiales.
En consecuencia, a su inesperada fama, la presidenta Claudia Sheinbaum lo invitó a su conferencia mañanera, pero el encuentro terminó casi “a las patadas” porque el animal picoteó a todos los presentes.
Carla y Cristian, los dueños de Merlín, contaron que hace un mes y medio le compraron la camiseta para prepararlo para el Mundial.
La peculiar mascota, que vende agua en la Avenida Paseo de la Reforma, acudi Palacio Nacional, donde la mandataria quiso asesorarse con el “primo del Pato Donald”.
Sin embargo, la convivencia fue tensa, y según las imágenes, el pato demostró “no tener control de la ira” al picotear a los funcionarios, lo que generó todo tipo de memes en redes sociales.
Pero Merlín no fue el único personaje fuera de serie. Un hincha congolés llamado Michael Kuka se convirtió en una estatua viviente en homenaje al primer gobernante de su país tras independizarse de Bélgica.
La réplica humana fue uno de los grandes atractivos en el Estadio Guadalajara.
En otra arista, un brujo de Ghana llamado Nanahuacú hizo un video donde amarraba las piernas del delantero inglés. Los ingleses fallaron goles increíbles y el partido terminó 0 a 0.
La fiesta del fútbol no solo se vivió en las canchas. Un tenso momento empañó el festejo, cuando hinchas de Argentina y Argelia se agarraron “a puñete limpio” en las calles de Nueva York.
Por su parte, los aficionados noruegos salieron a apoyar al pato charro en el Times Square.
Las imágenes mostraron el caos y la pasión desbordada en lo que llamaron “el otro mundial”.
Entre rituales, animales disfrazados y guerras urbanas, la Copa del Mundo demostró que el espectáculo más entretenido ocurre muchas veces fuera de la línea de cal.