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Una monja fue brutalmente atacada en las calles de Jerusalén cuando un hombre la empujó con violencia haciéndola caer al suelo y luego regresó para patearla. Las impactantes imágenes, que ya dieron la vuelta al mundo, muestran a la religiosa vestida con su hábito caminando tranquilamente cuando el agresor la arroja sin mediar palabra. “¡Qué horror! ¡Qué feo!”, comentaron testigos que viralizaron el video en redes sociales.
El ataque ocurrió en un sector céntrico de Jerusalén. Las cámaras de seguridad captaron al hombre acercándose a la monja por detrás y empujándola con fuerza. La religiosa cayó de espaldas contra el pavimento. Segundos después, el agresor regresó sobre sus pasos y le propinó una patada mientras ella intentaba levantarse. El violento empujón y la posterior agresión no tuvieron justificación aparente más allá de la vestimenta de la víctima.
La Iglesia Católica expresó su preocupación por el aumento de estos episodios. Organizaciones religiosas han denominado a esta tendencia como cristianofobia, un fenómeno que crece en distintas partes del mundo. “Simplemente porque con su vestimenta ella representa a la Iglesia Católica, la han atacado”, denunció un portavoz. La monja fue auxiliada por transeúntes y trasladada a un centro de salud. Su estado no habría sido grave, aunque el impacto emocional es significativo.
Las autoridades de Jerusalén abrieron una investigación para identificar al agresor. Hasta el cierre de esta nota, el hombre no había sido detenido. El ataque a la monja en Jerusalén generó rechazo en redes sociales, donde usuarios pidieron justicia. “Atacar a una religiosa indefensa es cobarde”, “Tierra Santa debería ser lugar de paz y no de odio”, fueron algunos comentarios.
La cristianofobia no es un fenómeno nuevo en la región. En los últimos años, se han reportado decenas de ataques contra sacerdotes, monjas y fieles cristianos en distintos países de Medio Oriente. Sin embargo, Jerusalén, ciudad sagrada para tres religiones, suele ser foco de tensiones. El aumento de casos de intolerancia religiosa encendió las alarmas entre los líderes espirituales.
“Esto es condenable”, sentenció un periodista que difundió las imágenes. La comunidad católica internacional expresó su solidaridad con la religiosa agredida y exhortó a las autoridades a actuar con celeridad. Por ahora, la Iglesia espera que el caso sirva para visibilizar un problema que suele ser invisibilizado. La monja atacada en Jerusalén representa a cientos de religiosos que sufren hostigamiento diario solo por su fe.