
El joven de 17 años, fue hallado muerto en la sala de meditación de la comisaría de Manchay el 13 de junio después de ser detenido por supuesto hurto agravado.
La necropsia indica asfixia mecánica por ahorcamiento, pero los padres denuncian tortura y golpizas.
Siete efectivos policiales fueron separados del cargo mientras la fiscalía investiga si se trata de un suicidio o un crimen.
El adolescente fue detenido a las 4:30 de la madrugada del 13 de junio tras ser acusado de robar una aspiradora y otros objetos de una vivienda en Manchay.
La propietaria, Aída Rojas Bravo, alertó al serenazgo, que intervino al menor y lo trasladó a la comisaría.
Según el padre, Javier Cubas Silva, su hijo pasó varias horas en la sala de meditación y fue visto con golpes en el rostro y el cuerpo.
Javier Cubas Silva relató que dos efectivos le solicitaron sobornos para dejar en libertad a su hijo.
“Un efectivo me pidió pollo a la brasa para que deje en libertad a mi menor, y se lo compré, se lo entregué, y nunca dejó en libertad a mi menor”, declaró el padre de la víctima.
También afirmó que el oficial Pozo le pidió 2000 soles. “Como yo no tenía dinero, me mandó a mi casa que me avisara apenas tenga una respuesta de la fiscal. En ese lapso lo terminaron con la vida de mi menor”, denunció.
El padre contó que acudió a la comisaría para llevar comida a su hijo, quien no había comido en todo el día.
Al no encontrar al menor en la celda, solicitó a los agentes que lo revisaran. Los policías les indicaron que se retiraran y que su hijo había sufrido una “pequeña descompensación”.
Minutos después, su hijo fue hallado sin vida.
Especialistas en criminalística analizaron las marcas en el cuello del adolescente y cuestionaron la hipótesis del suicidio.
Debido a que las lesiones presentaba la victima tenian un trazo horizontal, lo que podría descartar un ahorcamiento convencional. “Si es horizontal, podría descartarse que hubo manos de alguna parte. Ha habido, existiría la probabilidad de un factor exógeno, que ha intervenido una tercera persona”, explicó Danny Humpire, antropologo forense.
El certificado médico legal describe equimosis violácea en la parte posterior de la cara, el muslo derecho y la pierna.
Los padres también señalaron que la ropa del menor estaba rota y presentaba golpes en el cuerpo. “Prácticamente han abusado de él, físicamente lo han golpeado”, declaró Javier Cubas, padre del detenido.
La muerte del joven detenido generó protestas en Manchay.
Vecinos y compañeros de colegio del adolescente se concentraron frente a la comisaría exigiendo justicia.
La Policía Nacional emitió un comunicado disponiendo la separación temporal de siete efectivos, entre ellos el mayor Francisco Javier Zapanapilco y el suboficial Cristian Cáceres Gutiérrez.
El padre del menor negó que su hijo tuviera antecedentes penales, pese a que la policía señaló denuncias previas por robo y agresión familiar.
“No tenía denuncias. Supuestamente los policías le habrán hecho su denuncia, por cosa que yo jamás estaba enterado”, afirmó.
La fiscalía continúa con las investigaciones para determinar si la muerte fue un suicidio o un homicidio encubierto.