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Las tareas domésticas forman parte de la rutina diaria, pero para algunas mujeres en India también se han convertido en una forma de generar ingresos. Con un teléfono sujeto a la cabeza, registran en primera persona actividades como cortar verduras, ordenar una habitación o preparar alimentos. Esas grabaciones sirven como datos para enseñar a sistemas de inteligencia artificial cómo se mueve una persona dentro de un hogar y cómo manipula distintos objetos.
La propuesta cambia la forma de mirar una actividad cotidiana: cocinar o limpiar ya no solo implica realizar una tarea, sino también registrar cada movimiento para que una máquina pueda aprender de él.
Las grabaciones permiten mostrar a los sistemas cómo las personas interactúan con su entorno. Los desarrolladores utilizan estos datos para enseñar a los robots movimientos como doblar ropa, preparar café, cocinar, reconocer objetos y manipular utensilios.
El formato en primera persona resulta importante porque registra lo que una persona ve mientras realiza una actividad. Miles de horas de este tipo de material ayudan a los sistemas a identificar patrones de movimiento y a interpretar espacios reales, como una cocina o un dormitorio.
Por eso, una acción tan simple como cortar un mango o preparar comida puede convertirse en información útil para el desarrollo de robots capaces de desenvolverse en ambientes cotidianos.
Divya, una ama de casa del distrito de Karur, contó a BBC que graba sus tareas domésticas y envía los videos para recibir un pago. Con un teléfono sujeto a la cabeza, registra actividades como cortar verduras y preparar alimentos. Según explicó, recibe alrededor de 3 dólares por hora por el material que es aprobado.
Sin embargo, grabar una tarea puede tomar más tiempo que realizarla normalmente. Si cortar verduras le toma media hora, por ejemplo, puede necesitar una hora cuando debe registrar el proceso. Además, si graba durante cuatro horas, solo entre dos y dos horas y media pueden ser aprobadas.
Otra mujer que realiza este trabajo es Nagireddy Sriramyachandra, en Chennai, Tamil Nadu. Ella también utiliza un teléfono sujeto a la cabeza para registrar actividades y generar los llamados datos egocéntricos.
Para Divya, el dinero obtenido tiene un efecto que va más allá de pagar sus gastos. Antes necesitaba pedirle dinero a su esposo incluso para recargar el teléfono; ahora puede hacerlo por cuenta propia y comprar cosas con sus propios ingresos.
La posibilidad de convertir las tareas domésticas en una actividad remunerada muestra una de las nuevas formas de trabajo vinculadas al desarrollo de la inteligencia artificial. India se ha convertido en un importante centro para la recopilación, procesamiento y etiquetado de datos que necesitan estos sistemas.
Pero el fenómeno también abre una pregunta sobre el futuro del trabajo. Mientras algunas personas encuentran nuevas fuentes de ingreso alrededor de la inteligencia artificial, la misma tecnología busca desarrollar máquinas capaces de realizar actividades que hoy forman parte de la vida cotidiana.
En ese escenario, cocinar, limpiar o doblar ropa puede ser algo más que una tarea: también puede convertirse en información para enseñarle a un robot cómo hacerlo.