Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
La Fiscalía Estatal de Texas anunció la apertura de una investigación formal contra la FIFA tras recibir múltiples denuncias por la presunta venta engañosa y fraudulenta de entradas para los partidos que se disputarán en las sedes de Dallas y Houston.
Las autoridades norteamericanas señalaron que miles de aficionados habrían sido “engañados” con la ubicación real de los asientos que pagaron, lo que representaría una violación directa a las leyes comerciales del estado de Texas.
El comunicado de la fiscalía detalla cómo el máximo ente del fútbol cambió las reglas del juego de manera ilegal una vez que ya tenía el dinero de los consumidores en sus manos.
Un fanático denunció que pagó miles de dólares por entradas en la Categoría 1 (la más alta y con vista premium). Sin embargo, tras procesar el pago, la FIFA modificó arbitrariamente los mapas del estadio y movió sus boletos a una zona de menor categoría y con peor visibilidad.
La fiscalía ha recopilado decenas de quejas idénticas de usuarios que terminaron con ubicaciones mediocres a pesar de haber pagado tarifas VIP.
“Trabajaré para asegurarme de que la FIFA lleve a cabo prácticas comerciales éticas y honestas. Los texanos se toman muy en serio sus derechos como consumidores”, sentenció el fiscal general de Texas, Ken Paxton.
Texas no es el único lugar donde la FIFA tendrá que rendirle cuentas a la justicia. El descontento por los precios exorbitantes y las malas prácticas comerciales ha desatado una ola de investigaciones en todo Estados Unidos:
California: La fiscalía de este estado elevó denuncias idénticas por el “cambiazo” de categorías en los asientos.
Nueva York y Nueva Jersey: Las fiscalías estatales citaron formalmente a los directivos de la FIFA para que respondan por la falta de transparencia en la venta y el costo abusivo de los boletos.
De acuerdo con la plataforma de reventa autorizada SeatPick.com, una entrada para la gran final del Mundial en el MetLife Stadium de Nueva York alcanza actualmente un costo promedio de 11,790 dólares, una cifra prohibitiva que ha encendido la furia de los fanáticos y los fiscales estadounidenses.