Odebrecht retoma su nombre original tras escándalos de corrupción

La constructora brasileña que protagonizó uno de los mayores escándalos de corrupción en el Perú busca recuperar credibilidad

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Odebrecht, señalada como epicentro del escándalo Lava Jato que sacudió a América Latina y África, ha anunciado el retorno a su nombre original en su brazo de ingeniería y construcción. La compañía, que en 2019 adoptó la sigla OEC para renovar su imagen y desvincularse de su pasado judicial, considera que la vuelta a “Odebrecht Engenharia & Construção” marca oficialmente una nueva etapa tras años de reestructuración financiera y cambios estructurales.

Este cambio de identidad coincide con la homologación de su plan de reestructuración financiera, un hito que la empresa destaca como el inicio de un nuevo ciclo, en busca de recuperar credibilidad y presencia global.

El peso del nombre Odebrecht

El nombre Odebrecht estuvo asociado durante décadas con megaobras de infraestructura en Brasil y el continente. Sin embargo, también se convirtió en sinónimo de corrupción tras las investigaciones judiciales que revelaron el pago sistemático de sobornos a funcionarios públicos de al menos diez países. La magnitud del escándalo llevó en 2019 a la decisión de operar bajo el nombre OEC, junto a la adopción de nuevos colores y logotipo.

Pese al cambio de imagen, la empresa no logró despejar por completo la sombra de su pasado, lo que derivó en una profunda reestructuración interna y financiera.

Diferencias dentro del grupo empresarial

Es importante destacar que el retorno a “Odebrecht” solo se aplica al sector de ingeniería y construcción. El conglomerado matriz, rebautizado como Novonor tras el escándalo, mantiene su denominación actual para las demás áreas de negocio, tales como inmobiliaria, petroquímica y concesiones. Esta diferenciación responde a la estrategia de proteger el resto de sus unidades y reforzar la nueva etapa en infraestructura.

Reposicionamiento y confianza en un nuevo ciclo

Directivos de la compañía han señalado que esta decisión busca comunicar que Odebrecht “ha dejado atrás su pasado”, tras reformar sus estructuras internas y cumplir con una serie de compromisos judiciales y regulatorios. La apuesta es recuperar confianza en mercados donde aún tiene presencia y aspirar a nuevos contratos, en un entorno más estricto y transparente.

Rodrigo Vilar, director de Comunicación y Marketing, afirmó que la renovación “marca una nueva etapa, luego de años de reformas estructurales y la entrega de grandes proyectos que han reposicionado a Odebrecht en el mercado global”.

Desafíos y perspectivas

El retorno al nombre Odebrecht implica riesgos: la marca sigue siendo asociada a uno de los mayores casos de corrupción corporativa del mundo. Sin embargo, la empresa sostiene que el nuevo contexto, sumado al cumplimiento judicial y la renovación interna, le permitirá abrir puertas en la industria de la construcción, donde la experiencia técnica y la capacidad de ejecutar grandes proyectos siguen siendo sus principales activos.

El tiempo dirá si la estrategia de retomar su nombre original logra consolidar una auténtica renovación o si el pasado seguirá pesando en la memoria colectiva y en los mercados internacionales. Por ahora, Odebrecht busca escribir un nuevo capítulo, consciente de que la confianza no se recupera solo con un cambio de marca.