
Tras la confirmación de la visita apostólica del papa León XIV al Perú del 11 al 17 de noviembre, cabe la posibilidad de que pase por Cusco. Esta noticia ya moviliza a autoridades y sectores económicos de la región, y la explanada de Sacsayhuamán aparece como la principal opción para recibir al Santo Padre.
Su capacidad, cercanía con la ciudad y experiencia en grandes actos religiosos y culturales respaldan esta alternativa. Además, el aforo estimado alcanza las 150.000 personas, lo que representa un importante desafío logístico y de seguridad. En este sentido, Chiclayo ya se está preparando para el espero “regreso a casa” del Papa, al ser la ciudad donde desempeñó su labor pastoral.
La expectativa también llegó a Gamarra, donde comerciantes y emprendedores confeccionaron polos con mensajes alusivos al Papa León XIV apenas se confirmó la noticia de su llegada al Perú.
Las gestiones involucran a representantes locales, la Municipalidad del Cusco y el Vaticano. Sin embargo, la elección definitiva dependerá de la validación del sector Cultura.
También deberán definirse los protocolos de seguridad, transporte y salud. “La explanada es el espacio natural más adecuado por su amplitud y accesibilidad para los fieles”, sostuvo una autoridad consultada.
Asimismo, recordó que en 1985, durante la visita de san Juan Pablo II, la misa se celebró en la explanada de Huayllarcocha.
La elección de Sacsayhuamán responde principalmente a factores operativos. El complejo se encuentra a solo 2 km del centro de Cusco.
Por ello, permite un acceso ágil y facilita la implementación de hasta tres rutas de ingreso principales. Esta cercanía también favorece el desplazamiento del Papa y de los asistentes.
En cambio, Ollantaytambo, ubicado a 60 km en el Valle Sagrado de los Incas, quedó relegado. Trasladar a decenas de miles de personas hasta esa distancia implicaría una mayor complejidad.
Además, Sacsayhuamán ya ha recibido eventos de alta convocatoria, como la festividad del Inti Raymi y otras celebraciones culturales de gran escala.
La explanada permite instalar tribunas y recibir a los fieles a campo abierto. Sin embargo, la decisión final aún depende de la aprobación del Ministerio de Cultura.
La visita del papa León XIV también representa una oportunidad para potenciar el turismo religioso en Cusco y el sur peruano.
Según las proyecciones oficiales, el turismo vinculado a la fe mueve a más de 300 millones de personas a nivel mundial. Por eso, la estrategia regional busca conectar la eventual visita papal con los circuitos turísticos existentes.
Entre las rutas priorizadas figura el circuito del barroco andino. Este incluye el templo de San Pedro Apóstol de Andahuaylillas, conocido como la “Capilla Sixtina de Latinoamérica” por su valor artístico.
Otra alternativa es la peregrinación al Señor de Huanca, en el distrito de San Salvador, que atrae a miles de fieles cada año.
Mientras tanto, el sector público y privado ya iniciaron reuniones. La subgerencia de articulación comercial coordina con agencias de viaje y hospedajes para diseñar paquetes turísticos relacionados con la visita papal.
La capacidad hotelera es otro argumento a favor de Cusco como sede de la misa multitudinaria.
Actualmente, la ciudad dispone de entre 12.000 y 15.000 camas en hoteles de tres a cinco estrellas. Esta infraestructura permitiría atender a visitantes atraídos por el componente religioso y el patrimonio inca.
Además, Cusco cuenta con experiencia en eventos culturales y religiosos masivos. Por ello, las autoridades consideran clave la coordinación con el sector privado.
El reto también incluye el transporte, la seguridad y la atención médica. A la vez, los equipos de planificación trabajan en operativos especiales para el tránsito, la seguridad ciudadana y la limpieza urbana.
La confirmación de la visita papal y la ratificación de Sacsayhuamán como sede principal dependen de las gestiones con el Vaticano y el Ministerio de Cultura.
Las autoridades señalan que la definición final seguirá un análisis técnico. Este proceso priorizará la seguridad, accesibilidad y protección del patrimonio histórico.
Mientras tanto, crece la expectativa entre los sectores eclesiásticos, turísticos y comerciales de Cusco.
La experiencia de 1985 sirve como referente. Sin embargo, las dimensiones actuales del evento exigen una planificación más compleja.
Por ahora, las autoridades locales mantienen el diálogo con representantes de la Iglesia y el Estado. La región espera una confirmación oficial para avanzar con la organización de una de las citas más esperadas de los últimos años.

